El origami es el arte de crear figuras y formas según múltiples combinaciones de superficies y líneas en un papel. El origami es un arte propio del pueblo japonés, y por consiguiente forma parte de la cultura japonesa. En Japón, el origami se practicaba desde tiempos muy antiguos en ceremonias especiales y ritos religiosos. Después, a lo largo del tiempo, junto con la elaboración de sus formas, se popularizó como un arte de entretenimiento y ha sido transmitido de persona a persona y de generación en generación durante siglos.
El arte moderno del origami ha llegado a crear no sólo figuras casi reales de flores, pájaros y animales que viven en la naturaleza, sino también, formas abstractas que reflejan el estado interior del alma. En el origami se hacen obras con toda libertad, se pueden reproducir todas las cosas de este mundo, sólo doblando, cortando y, a veces pegando con goma una simple hoja de papel, pero sin pintar.
El origami fomenta el desarrollo de la inteligencia de los niños y estrecha los vínculos familiares: entre padres e hijos; abuelos y nietos, y además, tiene una verdadera eficacia en el tratamiento médico, como ejercicio de los dedos, y para minusválidos o ancianos.
Cualquier persona, sin que influya ni la edad ni el sexo, ni la nacionalidad ni el idioma, puede aprender y entrenarse en hacer figuras de origami. Muchos artistas excelentes en origami, no solamente de Japón, sino de muchas partes del mundo, han desarrollado nuevas creaciones hermosas y útiles.
También se aprecia nuevamente, la gran eficacia del origami para la primera enseñanza, por lo que se ha adoptado como material educativo, dentro o fuera del Japón.
El arte del origami es una gran diversión.