Hay una antigua leyenda romana dice que todo sucedió como consecuencia entre una pelea entre Vulcano, el dios del fuego, y Ceres, la diosa de la vegetación y de los granos.
Vulcano enfureció tanto que arrancó los granos de trigo de la tierra y los aplastó con su enorme masa de hierro. La harina que obtuvo la introdujo por la boca del Vesubio entre las llamas y vapores, luego roció con jugo de aceitunas y se comió su resultado, un plato de pastas.
Desde la historia, el origen de la pasta es indudable, fue en Italia. Más precisamente en la zona de la campiña napolitana. Cuya agua, muy rica en azufre, le da a la pasta una elasticidad y resistencia a la cocción muy particulares.
El término macarrones, con el que hoy se designa un tipo de pasta larga, se encuentra en los escritores romanos de los primeros siglos de nuestra era.
En aquélla época se usaban para cualquier tipo y formatos de pastas, es decir, es sinónimo de pastas.
La controversia filológica sobre el origen de ese nombre aún dura hoy en día. Algunos lo atribuyen a "Maccus", un bufón, personaje de representaciones teatrales en la Roma republicana.
Otros lo derivan del termino griego "makar", que significa feliz o beato y que se dedicaba a toda persona afortunada y sobre todo a los dioses.
Más adelante se dijo que el vocablo venía del plural de "makar", es decir, "makares" con el que se los identificaba a los difuntos, sobre todo aquellos que merecían la consideración eterna y en cuyo honor se consumía sobre si tumba comida que tomaba aquel epíteto.
También, se lo identifico el nombre con "makaria", palabra que en griego quiere decir felicidad y con la cual los griegos designaban una sopa de caldo y cebada que consideraban un manjar.
Cuando los griegos fundaron Nápoles (Neapolis > ciudad nueva), adoptaron un plato que hacía los nativos, y consistía en una pasta de harina de cebada y agua que luego secaban al sol y por extensión lo llamaron "makaria".
Finalmente, macarrones derivaría del término "maccare", que, en latín, tiene el significado de "aplastar para amasar".
La pasta ha sido también la responsable de un avance gastronómico importante. Para cuando los spaghettis se volvieron la comida más popular de los napolitanos, estos se comían directamente con las manos porque los tenedores, que tenían solo dos dientes, no servían para enrollarlos.
En Estados Unidos de América las pastas fueron introducidas nada menos que por Thomas Jefferson, quien también importó la primera máquina para hacer spaghettis.
En cuantos a los métodos de elaboración también fueron progresando con el paso del tiempo.
En un primer momento la elaboración solo se reservaba a las mujeres, luego la elaboración industrial de la pasta comienza en el siglo XIX, más precisamente en Nápoles en 1830.
El amasado se hacia en artesas, un recipiente cuadrilongo de madera y las extrusión en toscas de prensa de madera, el secado de los fideos se hacia al sol.
Posteriormente, la invención de la prensa hidráulica utilizando el vapor y el secado por medios artificiales fueron antecedentes de los métodos actuales.
Plato de pasta con salsa de tomate que proporciona energía. Receta bajo en grasas.
250 gr. de pasta
1 paquete y medio de tomates cherry
Albahaca
25 gr. mantequilla
100 gr. queso parmesano rallado
sal y pimienta negra.
Paso 1: Poner un cazo grande con agua, sal, una hoja de laurel y unas gotitas de aceite de oliva y poner al fuego. Una vez hirviendo el agua, echar la pasta. Dejar unos 10 minutos (o según las instrucciones del paquete).
Paso 2: Mientras se calienta el agua, poner en un sartén la mantequilla a fuego medio. Cuando esté fundido añadir los tomates cherry, subir el fuego y remover hasta que los tomates estén blandos. Apagar el fuego y tapar.
Paso 3: Escurrir la pasta y echarla al sartén con los tomates. Remover bien y añadir la albahaca.
Paso 4: Poner en una fuente y añadir sal y pimienta negra. Echar el queso parmesano encima. Servir.
Una receta marinera, muy popular y suculenta, para domingos soleados al lado del mar o recordar el verano.
1 K de almejas con concha
2 dientes de ajo
1 lata de tomate natural triturado
450 g de pasta
una ramita de perejil
aceite de oliva
sal y pimienta
Paso 1: Aclarar las almejas en un cuenco con agua varias veces y escurrir bien.
Paso 2: Calentar un poco de aceite en una cazuela y añadir las almejas. Remover a fuego muy fuerte hasta que se abran.
Paso 3: Sacar las almejas de la cacerola y reservarlas. Pelar y machacar los ajos.
Paso 4: Reducir el jugo de las almejas. Añadir el ajo y dorarlo.
Paso 5: Añadir el tomate, llevar a ebullición y bajar, después el fuego, dejando cocer durante unos 5 minutos a fuego lento.
Paso 6: Añadir las almejas reservadas y la mitad del perejil bien picadito. Salpimentar.
Paso 7: Cocinar la pasta en abundante agua hirviendo. Escurrir bien y mezclar con la salsa y ¡listo para comer!