A Michael Jennings (Ben Affleck) lo están persiguiendo pero él no sabe la razón. Siendo un genio de fama mundial contratado por corporaciones de alta tecnología para sus proyectos secretos, Jennings rutinariamente permite que le borren la memoria una vez terminado el trabajo, todo para que tengan la seguridad que no divulgará los secretos de la compañía.
Muy bien pagado por su trabajo, él espera ganar varios millones de dólares por su último proyecto de tres años de duración, pero al terminar el trabajo, en vez del pago que esperaba, le entregan un sobre lleno de objetos variados y le dicen que aceptó renunciar al dinero.
Con la memoria de lo sucedido borrada según su contrato, Jennings no tiene forma de defenderse hasta que descubre que los objetos son pistas de su pasado. Ahora, con la ayuda de Rachel (Uma Thurman), la mujer con quien ha trabajado y a quien ha amado durante los últimos tres años, Jennings está en una carrera contra el tiempo para unir las piezas del rompecabezas de su pasado, antes que sus antiguos jefes lo eliminen.
Y a mí siempre me gusta contar cómo me llama la atención que nunca he visto a un perro dando los buenos días o pidiendo por favor, en cambio sí veo a muchas personas, algunas con posiciones de jerarquía, que para hacerse los importantes o para esconder su incompetencia andan con cara ceñuda y derrochando sus ladridos a todas horas y en todas partes.
En estos momentos de euforia electorera podemos ver cómo están influyendo algunos políticos cortos de cultura, que excluyen por completo las reglas elementales de la educación y la urbanidad. Se presentan diariamente en todos los medios de difusión, enseñándonos, según ellos, cómo se deben hacer las cosas, y lo que es peor, dicen los medios cuando se les critica, que esto es libertad de expresión.
Las personas que dan las gracias con humildad, vecinos o no, que aceptan sus errores y saben pedir perdón con dignidad, las que aprecian lo bueno de los demás y no solo critican y censuran sus errores, las que siempre encuentran una palabra amable y una sonrisa para todos, incluyendo a los pesados; las que en vez de morirse de envidia y empezar a descalificarlos, se alegran de todo corazón por los éxitos alcanzados por los demás... son personas especiales que se ganarán un gran tesoro: la amistad y el cariño de muchos. Si usted tiene una, debe estar consciente de que posee una gran fortuna... cuídela, porque no quedan muchas.