El éxito viste diversos ropajes. Como las oportunidades puede estar a la vuelta de la esquina. Hay que saber tener los ojos abiertos y la disposición para ir tras él y cuando se te presenta saber que está allí. Si de pronto lo dejas pasar, o no te percatas de su presencia, no te preocupes, que aunque no sea de la misma forma, en su momento, otra vez, tocará a tus puertas. Es como un ave que regresa al nido. Ana Teresa de Gómez, a sus 66 años sabe mucha letra menuda. La vida le ha enseñado tanto. Y está abierta al aprendizaje y a nuevas experiencias.
No tiene tiempo para aburrirse. Esa palabra no cabe en su vocabulario y agenda que está ocupada en actividades con otras damas que disfrutan de los años dorados.
Trabajó por muchos años, hasta jubilarse, como secretaria del empresario Sr. Paúl Gambotti. Cuando se jubiló, decidió que para ella no era la vida sedentaria y por lo tanto comenzó a buscar en que distribuir las horas extras de que disponía. Por supuesto que dejó espacio para viajar. Le encanta y lo disfruta al máximo. Como la lectura que, después de todo nos per mite conocer gentes, culturas, lugares y hechos ya que un buen autor posee la virtud de hacer sentir al lector/a como si fuera personaje del libro que lee o testigo de lo que allí se relata y es que con su dominio de la palabra, descripciones y figuras metafóricas casi lo/la transporta a sitios y épocas múltiples.
Ana Teresa prefiere las novelas clásicas. Entre sus autores favoritos están Gabriel García Márquez, Rogelio Sinán y Mario Augusto Rodríguez.
¿El baile? Para ella no tiene secretos. Con todo y sus seis décadas y media encima mueve el esqueleto que parece un trompo sobre la pista de baile. Disfruta la música de toda clase excepto el regae.
Ella tiene dos hijos y dos nietos, le encanta organizar actividades y es entre las primeras a la hora de llevar proyectos a la práctica, porque no le gusta dejar a medias las cosas. Es disciplinada, alegre, conversadora, amante de la buena comida, experta en ganar amistades, servicial y "lo que hago lo hago con amor porque creo que mientras más nos unamos para desarrollar actividades para hacer más agradable la vida de otras personas, sobre todo si son mayores como nosotros, más a gusto nos sentiremos y veremos que todos y todas tenemos todavía mucho que dar a los demás: habilidades, tiempo, alegría, apoyo...". Porque cree en esto es que se mantiene activa en los programas de la III Edad. Al punto de que ha sido presidenta del Grupo Génesis (damas de la Tercera Edad de San Francisco) por 10 años consecutivos y también reina del grupo en 1997, lo cual fue para ella un sueño realizado, pus desde niña quiso ser reina. "Fue muy emocionante para mí lograr esto en la III Edad", dijo mientras nos daba la foto que publicamos aquí para que la veamos sonreída en su trono.
¿Metas? Todo el mundo las tiene. Aunque a veces no las dé a conocer. Las suyas, vivir feliz lo más que Dios le permita y terminar su tesis de Administración de Empresas, ya que cuando tuvo sus hijos y se dedicó a criarlos centró su atención en el hogar y otros aspectos de su vida. Ahora que ellos están grandes y es hasta abuela, hay tiempo para obtener el título.