OTRO privilegio de residir en medio de América es la posibilidad de ver especies animales que no se encuentran en otro punto del Continente; en Panamá, las aves son una de ellas.
Un doble privilegio para los amantes de la naturaleza y de las especies emplumadas que residen en el paisaje tropical panameño. De momento han sido identificadas 972 especies de aves.
No importa qué lugar de Panamá hayas decidido visitar este fin de semana, no olvides mirar hacia arriba para disfrutar del espectáculo que ofrecen las aves de nuestro territorio.
Si visitas zonas de la península de Azuero, como el Parque Nacional Cerro Hoya o los potreros de Los Santos, no dejes de apreciar el ágil andar del Perico de Azuero (Pyrrhura eisenmanni), cuya apariencia es similar a la del Perico Pintado, pero el primero tiene sus propias características.
En los bosques del Pacífico -algunos dentro de la capital panameña- no dejes de apreciar a un pequeño mosquero de cola levantada, el Tiranolete Verdiamarillo.
Identifícalo por su dorso verde olivo, su vientre amarillento y su anillo ocular.
Si visitas Veraguas -Coclé, Chiriquí y posiblemente en el área del Canal- esfuérzate por avistar al rápido colibrí conocido como Mango veragüense (anthracothorax veraguensis), quien vive entre árboles dispersos y bosques en áreas abiertas.
Como el perico de Azuero, el mango veragüense también fue confundido por mucho tiempo con otra especie, el Mango Pechiverde, pero esta ave de plumaje en tonos metálicos se ha hecho de un lugar entre las aves locales.
La información anterior, forma parte de la compilación hecha por la Sociedad Audubon de Panamá (www.panamaaudubon.org), organismo que invita a la charla "Protección de Rapaces", a realizarse el jueves 13 de septiembre, en el Parque Natural Metropolitano (Donación B/.1.00).
Esta asociación ofrece giras de observación, por B/.3.00 (residentes), B/.5.00 (visitantes) y B/.2.00 los niños menores de 12 años.
Este año se han encontrado al menos seis tortugas muertas con evidencias de anzuelos, golpes y heridas en sus cuerpos, situación preocupante, ya que en la temporada de desove cuando las tortugas deben llegar a la playa y los bebés que nacen deben volver al mar, se enfrentan a una serie de obstáculos, alcanzando la muerte, señaló Pinto.
Debido a ello, la comunidad de Malena con apoyo de la Fundación MarViva, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y autoridades locales unen esfuerzos para proteger la playa Malena donde llegan a desovar tres especies de tortugas marinas, entre ellas la tortuga baula (Dermochelys coriacea), carey (Eretmochelys imbricata) y lora (Lepidochelys olivacea), por lo que el trabajo de los ambientalistas no es nada sencillo como parece.
Son 24 horas de patrullaje por la playa, indicó Samuel Bultrón, miembro del grupo de conservación de la tortuga marina, quien se encontraba patrullando el área, con el propósito de proteger los huevos y que las tortugas no sean cazadas.
Desde que se inició el proyecto de conservación en el año 2003, la organización ha soltado alrededor de 30 mil tortugas o neonatos.
Durante el 2006, fueron aproximadamente 6, 000 tortuguitas, mientras que para este año ya se han desovado unas 30 tortugas y se han liberado unas 30.
Bultrón estima que para finales de este año se liberen alrededor de 12 mil tortuguitas.
La labor de los ambientalistas culmina cuando escarban el hoyo donde la tortuga dejó sus huevos, para luego trasladarlos al vivero, pero siempre con la satisfacción de observar, en un periodo de 40 a 55 días, que las crías de color gris oscuro o marrón claro regresen desesperadas al mar.
Juan Obando, quien fungía como coordinador del proyecto de conservación de tortugas marinas de la Asociación de Amigos y Vecinos de la Costa y Naturaleza (AAMVECONA), dijo que así como en la playa Malena, en Veraguas, se llevan a cabo tareas de patrullaje, en la playa San San, en Bocas del Toro, también se trabaja arduamente por preservar las tortugas marinas.
Mencionó que el proyecto se desarrolló durante la temporada de desove de la tortuga baula, que es la especie más grande en el mundo.
Obando explicó que se patrulla la playa, con el objetivo de recoger los huevos en peligro por los depredadores.
Durante la temporada 2007, se registraron 300 nidos los cuales 39% fue relocalizado, el 30% en forma natural, el 18% bajo manejo de vivero, el 12% robado y un 1% camuflado, con un resultado de 1, 500 tortuguitas liberadas.
Una de las principales innovaciones del proyecto de conservación, es que a las tortugas se les colocan placas de identificación, las cuales consisten en la inyección de pequeños dispositivos, que brindan información para establecer una base de datos que ayude a analizar el estado natural de la población de tortugas que llegan a Panamá.
Obando dijo que de no haberse realizado este proyecto todos los nidos hubiesen sido vandalizados y muchas tortugas hubiesen desaparecido por la mano del hombre.
El pas de las aves
Mira entre el verdor y disfruta del color que ofrecen las ms de 972 especies de aves que habitan en nuestro territorio.