En la Casa danesa hay una tradición que se comparte de generación en generación.
El último en adiestrarse en la casería real fue el príncipe Christian quien junto a su padre, el príncipe Federico, y su abuelo paterno, el príncipe Henrik, son aficionados.
Los daneses salieron de montería, en los bosques de Grib, próximos al castillo de Fredensborg, junto a otros tantos cazadores y sus esposas, para disfrutar de una fascinante jornada de caza mayor, con corzos y gamos como principales piezas.
Antes de esto, visitaron el Museo Nacional de Arte y almorzaron con las mujeres que no tomaron parte en esta cacería.