En las Spice Girls, era una más, ni sonaba ni tronaba, era simplemente Victoria "Posh" Adams hasta que se casó con David Beckham.
Ese poder que obtuvo para atrapar a uno de los hombres más bellos del planeta, no cualquiera lo posee, pues se nace con él.
Pero ella ha sido muy sabia, ha sabido sacarle provecho a la situación, convirtiéndose en un ícono de la moda por excelencia.
No sólo se ha dedicado a darle tres herederos al ex futbolista del Real Madrid, se ha ganado una imagen glamurosa, que la ha llevado a la cima.
Elegante, preferida por los paparazzis y fina en su andar y en sus gestos.
Se vendió sentada en enormes estadios, haciéndole barra a su esposo junto a sus hijos y acompañada de sus buenos amigos Tom Cruise y Kate Holmes.
Su vida es un paseo por la alfombra roja, sobre todo, ahora que se encuentra trabajando con el prestigioso diseñador Marc Jacobs.
La cantante inglesa es la imagen de su colección de primavera.
Se dice que el exigente diseñador obligó a la "Posh Spice" a quitarse unos gramos de silicona, ya que su delgada figura no armoniza con una talla de sostén tan grande.