EL PRÍNCIPE Carlos de Inglaterra se defenderá de las acusaciones de elitismo que ha recibido a causa de sus ideas sobre la educación, que el propio Gobierno británico ha calificado de "anticuadas".
El heredero de la Corona inglesa ha tomado la decisión de romper la convención establecida para defender públicamente sus polémicas opiniones, algo que hará hoy, lunes, en un acto auspiciado por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.
En ese discurso ante obispos anglicanos, el hijo primogénito de la reina Isabel II admitirá que, aunque puede ser percibido como "anticuado" y confesará ser un "tradicionalista", la realidad es que ha sido malinterpretado y que, en su opinión, tiene razón.
En un juicio por posible despido improcedente de una empleada afrocaribeña, celebrado esta semana, el príncipe de Gales criticó la educación actual por hacer creer a la gente que puede superarse y abandonar el lugar que realmente le corresponde en la sociedad.
Por culpa del actual sistema de educación, según el príncipe, todo el mundo se cree capaz de "llegar a estrella del pop, juez del Tribunal Superior, brillante presentador de televisión o jefe de Estado, sin el trabajo o el esfuerzo necesario o sin la capacidad natural".
"Cuál es el problema con la gente de hoy en día?", se preguntó el heredero del trono, para quien las ideas equivocadas son fruto del "utopismo social" imperante.
El ministro británico de Educación, Charles Clarke, dijo que el príncipe Carlos tiene ideas "trasnochadas" sobre la educación.