Variedades

El protocolo en Palacio

Durante la visita del presidente estadounidense, muchos detalles protocolares pasaron inadvertidos.


A mí me pasa como a los dentistas cuando van a un evento social: frecuentemente saludan y conversan mirando la dentadura de sus interlocutores, y no es difícil escucharles comentarios como "tienes un diente virado" o "deberías hacerte un blanqueado".
Yo voy a todas partes observando el desenvolvimiento de las personas, viendo lo que se hace bien y lo que se hace mal, y lo mismo me pasa cuando veo en la televisión la cobertura de grandes eventos, como lo fue la llegada del Presidente Bush y su esposa.
Desde el momento en que pisaron el suelo patrio, noté la falta de los conocimientos esenciales del protocolo de estado en la mayoría de las personas que estaban a cargo, y sufrí como si fuera yo la que estaba allí, porque después de todo, también soy panameña y aspiro a que quedemos bien siempre en todo lo que hagamos.
No puedo dar grandes detalles porque no estuve presente, pero puedo opinar de acuerdo a lo que vi en la televisión igual que lo vieron todos los que siguieron estos actos.
Una de las cosas que me llamó la atención fue que no hubo ceremonias protocolares, como la fila de honor compuesta por altos dignatarios del gobierno esperando en el aeropuerto para darle la bienvenida y los saludos de rigor a la pareja presidencial, ni se escucharon las notas del himno de ninguno de los dos países, ni el del anfitrión y ni el del invitado. En vez de eso, fueron recibidos de manera bastante informal.
Los errores comenzaron desde el primer momento, pero lo más llamativo para mí, y admito que me asombró bastante, fue cuando ya en la Presidencia nuestra Primera Dama lleva a la señora Laura a conocer una oficina que pienso es la suya, y se ve claramente en el video de las noticias cuando la Señora Vivian abre la puerta y entra, seguida en segundo lugar por la Señora Laura Bush. ¡Qué gran error! La forma protocolar debió ser que un asistente abriera la puerta, y que la Señora Vivian, parada en la puerta, invitara a entrar a la Señora Laura con un gesto y con palabras (Pase usted, por favor), para luego seguirla ella en segundo lugar o a su lado, como anfitriona que era en esta situación.
Así mismo pude ver cómo cuando estaban en las esclusas de Miraflores, la mayor parte del tiempo caminaban todos en fila india, la Señora Vivian delante y la Señora Laura de última, como si fuera esta la "dueña de la casa", cuando debió ser ella, la Señora Laura, quien siguiera primero como invitada de honor, y luego la Primera Dama panameña detrás como anfitriona.
En protocolo se usa lo que se conoce como el orden lineal, justamente cuando es necesario caminar en línea con invitados importantes.
Según este principio la persona de mayor jerarquía o precedencia va delante y en orden decreciente hacia atrás van el resto de personas por orden de importancia.
En estos casos también se acostumbra que alguna persona experta del departamento de protocolo vaya delante como guía, a la izquierda de la primera persona a la que corresponde la mayor precedencia pero sutilmente separada de ella, atenta a cualquier petición o explicación que tuviera que dar; esto no lo vimos en ningún momento.
Con respecto al momento de subir al automóvil con invitados especiales, también hay un orden para entrar y otro para salir de acuerdo al rango de los ocupantes, y no sé si esto se hizo bien, pero la forma correcta es así:
La persona de mayor rango entra primero al automóvil por el lado derecho, para situarse en la posición derecha de la ventanilla posterior. La segunda persona en importancia entra por la puerta izquierda pasando por la parte posterior del auto.
Estos pequeños errores que tal vez para la mayoría pasan inadvertidos, son notorios en los que están acostumbrados a asistir a eventos y actos oficiales internacionales, y por supuesto que aunque nadie diga nada en el momento, por educación, luego son comentados como chistes o anécdotas de salón, dejando en evidencia la poca importancia que le damos en nuestro país al tema de la etiqueta y el protocolo de estado, o el poco conocimiento que tenemos de esos temas.
Definitivamente estos detalles no harán que el mundo se detenga, ni que los grandes acuerdos que se iban a lograr se frustraran; pero todo este evento hubiera sido más distinguido si se hubiera desarrollado dentro de las normas que el ceremonial del estado exige, porque sino, ¿para qué fueron creadas y para qué las estudiamos?
Independientemente de los obsequios y el fino vestuario, debemos recordar siempre que la cortesía y los buenos modales son el mejor atavío que podemos llevar a una recepción.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América