El veredicto de los jueces infantiles parece ser favorable al estreno de "Harry Potter y la piedra filosofal", película que está dispuesta a satisfacer sus expectativas, a la vez que engorda la cuenta bancaria de sus creadores.
Las colas alrededor de los cines y los carteles de "no hay localidades" reflejaron la "Pottermanía" con la misma fidelidad con la que esta película adapta, en dos horas y media, una de las novelas más populares de la literatura infantil.
"Desde que leí el libro estaba esperando este momento", asegura Logan Moonei, de 9 años, toda sonrisas a pesar de las tardías horas en las que espera ver el filme, centrado en las aventuras de este joven mago en la escuela Hogwarts.
"Es el único pase para el que mi madre pudo conseguir entradas", añade quitándole importancia al cansancio de todo el día, porque ha merecido la pena.
"Es justo lo que me esperaba" es el comentario que esperan escuchar a menudo los estudios Warner, detrás de este proyecto de 125 millones de dólares.
Un total de 3,672 cines, lo que equivale a 8,200 pantallas, muestran el filme durante el fin de semana.
Habrá que esperar al domingo para conocer los resultados de la taquilla, pero se espera un nuevo récord en la historia del cine que supere el de "Parque Jurásico: el mundo perdido", que consiguió 72,1 millones de dólares en 1997.
Da igual que sean hijos de famosos o público de la calle, las respuestas de esta pequeña audiencia fueron similares tras ver la película.
"Es justo lo que me había imaginado, aunque algunas partes daban mucho más miedo que cualquier otra cosa en los libros", declaró Jessica Hatrick, de 9 años, tras ver la cinta.
Según la revista "The Hollywood Reporter", el filme familiar extenderá su manto de atracción más allá de los estudios demográficos, captando por igual a niños y niñas, a pequeños y a mayores.
No todos están igual de contentos con el filme, cuya ambientación en el mundo de la magia ha motivado su rechazo en una escuela de Dakota del Norte, donde suspendieron un viaje de colegio para ver la película por los temores de algunos padres a los temas de brujería.
"Es preocupante que se muestre la brujería como algo favorable, porque la brujería está aún viva en Estados Unidos y es una fuerza siniestra", conjuró en la prensa el reverendo David Anderson, de California.