La dismorfobia es una manifestación psicológica de rechazo y temor a nuestro propio aspecto, marcada por una "inadecuada percepción que tienes sobre tu cuerpo y persona en general".
Un claro ejemplo de dismorfobia es el cantante Michael Jackson. El llamado "Rey del Pop" no sólo cambió el color de su piel, también se hizo diversas cirugías en nariz, pómulos. Se cambió la textura de su cabello, se quitó el vello facial, entre muchos otros experimentos.
Estas personas han llegado a poner en riesgo su vida por el rechazo que tienen a su propia imagen, cuando el problema de origen es la falta de autoestima, por lo que la dismorfobia se debe atender mediante una terapia psicológica; en estos casos, la familia puede ser un factor muy importante para evitar que se cruce la línea de la vanidad a la muerte.
Jocelyn Wildenstein, es la esposa del multimillonario Alec Wildenstein y la prensa decidió darle un nombre fiel a su apariencia: Señora pantera. Algo más que merecido, pues a punta de cirugías estéticas fue transformando sus facciones originales a tal punto, que hoy su cara se parece más a la de un felino que a la de un ser humano. Dicen que se ha hecho más de 30 operaciones, con el único propósito de reconquistar a su marido, un apasionado por estas especies salvajes.
La cantante Cher, que tiene entre pecho y espalda cerca de 40 cirugías para mantener un aspecto juvenil, y la argentina Sabrina Sabrok, que lleva nueve intervenciones y cuyo fin es que sus pectorales entren a figurar en el libro de Guiness como los más grandes del mundo.
Sin embargo, estos espécimenes raros no sólo se dan en la jungla de los famosos, también hay, y muchos, entre los mortales comunes y corrientes.
Según la psicóloga María González, de la clínica Los Portales, la dismorfobia afecta al estado de ánimo de los pacientes que se enfrentan a una realidad adversa y genera cambios en sus relaciones con el entorno laboral y familiar, pasando muchas veces a aislarse y en las situaciones más graves.
Cada raza posee su propio concepto de belleza que sufre mutaciones con la idiosincrasia y filosofía de cada época, además cada ser humano tiene su propio concepto de acuerdo con su temperamento, cultura y sensibilidad, determinado por su forma particular de concebir y sentir el mundo, de razonar y de juzgar. Entre otras definiciones, la belleza puede ser entendida como el estado armónico de equilibrio entre el yo físico y el yo psíquico.
No es fácil detectar esta enfermedad, porque rara vez quien la padece identifica y reconoce los síntomas, indicó la psicóloga.
Son personas obsesivas en resaltar por simple vanidad y de querer tener un pequeño cambio en su apariencia corporal. Cuando sucede esto es fundamental contar con el apoyo de la familia, que puede lograr que el paciente acepte y tome conciencia de que no es por simple vanidad, sino que es una enfermedad que puede repercutir en serios problemas.
Debemos aceptarnos tal y como somos con nuestros defectos y virtudes porque nunca el ser humano estará conforme con lo que tiene. Siempre queremos lograr la perfección en diferentes aspectos de nuestras vidas, y no olvidar en tener una actitud mental positiva y más racional frente a nosotros mismos y a los que nos rodean.
El rechazo a nuestra imagen
No se aceptan físicamente. Tienen un deseo obsesivo de alcanzar la perfección física.