Los modistos de la alta costura francesa volvieron a ocupar grandes hoteles, hipódromos, claustros, galerías de arte, teatros nacionales y otros deslumbrantes espacios parisienses, donde presentaron sus más bellas y lujosas creaciones, destinadas esta vez al otoño-invierno 2004.
Durante cuatro días, los diez grandes modistos que han logrado vencer al tiempo y mantenerse dentro de la Cámara de la Alta Costura francesa, presentarán sus colecciones. En mayor o menor medida, además de convertir en actualidad popular un estilo de vestir y vivir más que elitista, artistas confirmados, en camino de serlo y jóvenes promesas darán vida también a un saber hacer francés en peligro, el de las costureras, bordadoras y sombrereros de París.
Ejecutores de oficios amenazados, que en pocos años han visto a muchas célebres firmas de la alta costura abandonar el hecho a mano y a medida en beneficio de un pret-a-porter de lujo.