"Revenant: El Renacido" es una película que posee varios condimentos interesantes y expectantes que van más allá de su trama. Consiguió 12 nominaciones a los Óscar, y podría ser la segunda estatuilla consecutiva que obtenga su director mexicano Alejandro González Iñárritu, luego de que el año pasado la ganara por "Birdman", proeza que solo dos clásicos directores lograron, como John Ford y Joseph Mankiewicz.
La mitad del equipo técnico renunció, ya que por las condiciones meteorológicas se hacía insufrible y hasta los equipos no encendían. El rodaje se extendió junto al presupuesto y hasta se quedaron sin nieve en Canadá y tuvieron que terminar de filmar bien al sur de continente en la misma ciudad Argentina de Ushuaia. Y por último, y más importante, su protagonista casi absoluto, el gran actor Leonardo DiCaprio podría obtener, luego de cuatro veces en que se quedó con la ganas, finalmente el Óscar como actor principal.

Con todos los condimentos mencionados, por suerte la película está a la altura de las expectativas creadas. Iñárritu, que es tan amado como odiado por el mundo cinéfilo, cambió el experimento de la muy dialogada y ceñida en un teatro "Birdman", por la casi ausencia de diálogos y la inconmensurable naturaleza, que allí por 1820 convive con el duro invierno, pero también con la conquista y lucha del hombre blanco para con las tribus indias, junto al comercio de pieles.
El director se basó en la novela "El Renacido: Una novela sobre la venganza" de Michael Punke. Y no escatimó crudeza a la hora de filmar las sangrientas luchas por sobrevivir de esos hombres. En especial, su personaje principal Hugh Glass (un DiCaprio otra vez excelente, aunque la historia juzgará si es tan subyugante su actuación como la de "El Lobo de Wall Street" entre muchas otras) un explorador que se ha mezclado con los pueblos originarios, y ahora trabaja y deambula protegiendo a su hijo mestizo, que por los ataques de otras tribus ha quedado sin madre. Así, solos y como un equipo que se maneja en su propia lengua, deberán sortear las vicisitudes que la trama les impone.

Como se adelantó en el tráiler, Glass tiene la desgracia de ser atacado nada menos que por un oso (en una escena, aunque digital, que podría quedar en la historia del cine), y así mal herido quedará a merced de sus compañeros que también tratan de sobrevivir al duro clima y a la persecución de los indios. Uno de ellos, Fitzgerald (Tom Hardy, una muy buena elección de como contrafigura, el malvado Bane de la última "Batman") reunirá en él solo, toda la ambición y poder de manipulación de esos hombres para sacar provecho de la situación.
Tomado por muerto, Glass fijará la venganza como única guía y hará girar a la película a una persecución que continuará por lo bajo reflexionando sobre la conquista, el poder, y la lucha por sobrevivir, que de no ser por la novela original y la puesta realista, podría ser parte de una propuesta por qué no, apocalíptica. "No tengo miedo a morir. Ya estuve muerto una vez", declara Glass.
El director, junto a su eximio equipo, entre los que está su coterráneo, el gran director de fotografía Emmanuel Lubezki, logran captar la inmensidad de los escenarios naturales, que se suceden en la novela original en Dakota, Wyoming, Montana y Nebraska, aunque fuera filmada en Canadá y Argentina como se mencionó.
Posiblemente como puntos desfavorables se encuentran la remanida búsqueda de Iñárritu por lo onírico y fantasioso, los cuerpos suspendidos, y otros elementos de su cine, en que posiblemente no hagan agregados si no que incluso puedan mellar lo construido.
Pese a ello, "Revenant: El Renacido" logra ser una propuesta subyugante para los amantes de los filmes de aventura y acción en el Lejano Oeste.
Ficha técnica
- EY! EY! EY! EY! EY!
- Título original: "Revenant: El Renacido" ("The Revenant", EE.UU/2015)
- Dirección: Alejandro González Iñárritu
- Con: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck y Duane Howard.
- Guion: Mark L. Smith y Alejandro González Iñárritu.
- Fotografía: Emmanuel Lubezki
- Música: Ryuichi Sakamoto y Alva Noto.
- Edición: Stephen Mirrione.