Después de haber sido publicados por primera vez hace más de medio siglo en dos periódicos de la localidad, los cuentos infantiles de la escritora y periodista Manuela Alemán de Tribaldos regresan para ser leídos por una nueva generación de jóvenes.
"Los cuentos de Madelag" han sido publicados por la editorial del Instituto Nacional de Cultura (INAC) después que la autora los inscribiera en un concurso de literatura infantil. Los textos no pudieron concursar ya que no eran inéditos. No obstante, esto no impidió que el INAC le propusiera a la autora que los mismos fueran publicados como parte de la "Edición Conmemorativa del Centenario".
De Tribaldos se inició como periodista en "El Panamá América" a principios de la década de los "40. Ella fue quien tuvo la idea de publicar una página infantil todos los domingos, donde aparecían cuentos infantiles, adivinanzas, fotografías, dibujos, etc.
La autora dejaba las historias sin titular. Al final de la página infantil se incluía un cupón en blanco, el cual podía ser recortado, llenado con cualquier título que al lector se le pudiera ocurrir, y enviado al periódico para participar en un sorteo semanal. Los mejores títulos eran premiados con 5 dólares.
Dado que, aparte de cumplir con sus obligaciones como periodista, De Tribaldos también tenía la presión adicional de escribir un cuento por semana, en ocasiones recurría a sus hijos en busca de inspiración, quienes le vendían ideas a 10 centavos.
La "Página Infantil" apareció cada domingo en "El Panamá América" durante dos años hasta que la misma fue trasladada a "La Estrella de Panamá". Posteriormente, la autora pasó varios años fuera del país acompañando a su esposo en Uruguay. "Los cuentos de Madelag" representan la primera selección de estas historias infantiles. La autora no descarta que se publique otra recopilación más adelante.
La escritora afirma que con estos cuentos no pretende dar ninguna enseñanza específica, sino más que nada "incentivar la búsqueda en uno mismo". "Se trata de intercambiar ideas y aprender en el proceso", indicó. Otro de sus objetivos es el de promover el hábito de la lectura, especialmente en el caso de los más jóvenes.
Recuerda que cuando estaba en primaria tuvo problemas para pasar de año, ya que no sabía leer correctamente. Afortunadamente, una de sus profesoras le compró una serie de cuentos conocidos como "cuentecitos de callejas", que se vendían en esa época a medio centavo. "En un mes me había ganado a todas mis compañeras", rememora.