Unos 56 dinámicos atletas panameños participan con orgullo, coraje y confianza en sí mismos, en los décimos Juegos Mundiales de Verano de Olimpiadas Especiales, para atletas con retardo mental, en lo que se considera como el acontecimiento multideportivo más grande en el mundo durante 1999.
El evento se lleva a cabo desde el 26 de junio y hasta el cuatro de julio en el Raleigh, Durham, Chapel Hill "Triange" en Carolina del Norte, USA, con el único fin, de que la gente con retardo mental se beneficie física, mental, social y espiritualmente y que sean comprendidos, en un ambiente de igualdad, respeto y aceptación.
Allá se encuentra la delegación panameña, con los mejores atletas del área del Canal, Bocas del Toro, Coclé, Colón, Chiriquí, Herrera, Los Santos, Panamá Metro, Panamá Oeste y Veraguas, quienes compiten en diferentes ramas deportivas en las que se espera, tendrán una buena actuación, como ha ocurrido en años anteriores, en donde han obtenido múltiples medallas, en todas las modalidades deportivas en los cuatro Juegos Mundiales en los que han participado.
En estos décimos Juegos Mundiales participan unos siete mil atletas de más de 150 países, con dos mil entrenadores, 15 mil familias y amigos y 45 mil voluntarios. El significativo evento está siendo cubierto por más de mil 500 miembros de los medios de comunicación, en televisión, radio y prensa. Ellos, los atletas discapacitados mentalmente, pero entrenados físicamente a su máxima capacidad, son las estrellas del momento.
La Sra, Yolanda Eleta de Varela, presidenta de Olimpiadas Especiales Panamá, explicó que la idea es trabajar para que personas con discapacidad mental, se integren a la sociedad a través de la práctica del deporte, dándoles la oportunidad de desarrollar sus aptitudes, demostrar coraje y confianza en sí mismos y lo más importante, compartir premios, habilidades y amistad con sus familiares, otros atletas y la comunidad en general.
Sin duda, es eso lo que está sucediendo en estos momentos en Carolina del Norte, en una justa deportiva de tipo olímpico, que busca darle a niños y adultos con retardo mental, la capacidad de experimentar alegría y participar en el intercambio de galardones y distinciones.
El evento se realiza en medio de un ambiente de fastuosidad y armonía, con ceremonias coloridas, donde se intenta que todos los atletas sientan que aunque hayan ganado o perdido, siempre son ganadores. De hecho, antes de los juegos, deben recitar el juramento que dice: "Quiero ganar, pero si no puedo ganar, quiero ser valiente en el intento".
Y muy valientes son los 56 panameños que participan en ocho disciplinas deportivas, tales como baloncesto, voleibol, softbol, tenis de mesa, bolos, gimnasia, natación y atletismo.
En los últimos Juegos Mundiales, celebrados en 1995, Panamá obtuvo 11 medallas de oro, 15 de plata y 12 de bronce.
Pero el éxito logrado por los atletas nacionales es el resultado de la organización de olimpiadas nacionales, empezando por los Juegos Provinciales Especiales, que se celebran en cada provincia, luego de la celebración de los Juegos Nacionales y de allí se seleccionan a los atletas con discapacidad mental, que participan en los Juegos Internacionales, que se desarrollan cada cuatro años.
Pero lo importante es que no paran de entrenarse. Olimpiadas Especiales de Panamá trabaja todos los días, desde hace treinta años, para que personas con discapacidad mental, desde los ocho años y sin limitarse en cuanto a la edad máxima, se integren a la sociedad a través de la práctica del deporte.
Afortunadamente, hoy las personas con discapacidad mental son más seguras e independientes dentro de la sociedad y por ello se busca ofrecerles un mundo mejor, con muchas más oportunidades.
El Sr. José Jaén, Director Nacional de Olimpiadas Especiales, informó sobre los planes de crecimiento y expansión para llevar la filosofía y la misión de las Olimpiadas Especiales, hasta las áreas rurales, siendo éste uno de los principales retos que enfrenta la asociación, frente a la llegada del nuevo siglo.
Ellos, los discapacitados mentales, necesitan mayor comprensión, porque su retardo no les impide desarrollar habilidades especiales, ni les impide vivir con intensidad y pasión, en un afán por entregarse en sus metas, con alma, corazón y vida. Allá en Carolina del Norte lo están demostrando, en una fiesta olímpica, cargada de coraje y alegría.