Variedades

El Río que nace de las cordilleras


No sabe el río que se llama río.
Aquí nació, las piedras lo combaten
y así en el ejercicio
del primer movimiento
aprende música y establece espumas.
No es sino un vago hilo
nacido de la nieve
entre las circunstancias
de roca verde y páramo:
es un pobre relámpago
perdido
que comienza a cortar
con su destello
la piedra del planeta,
pero aquí
tan delgado
y oscuro
es
como si no pudiera
sobrevivir cayendo
buscando en la dureza su destino
y da vueltas la cima,
clava el costado mineral del monte
como aguijón y vuelan sus abejas
hacia la libertad de la pradera.
Las plantas de la piedra
enderezan contra él sus alfileres,
la tierra hostil lo tuerce,
le da forma de flecha o de herradura,
lo disminuye hasta hacerlo invisible,
pero resiste y sigue,
diminuto,
traspasando el umbral ferruginoso
de la noche volcánica,
taladrando, royendo,
surgiendo intacto y duro como espada,
convertido en estrella contra el cuarzo,
lento más tarde, abierto a la frescura,
río por fin, constante y abundante.
De aquellos recuerdos recuerdo
la espaciosa selva en la noche,
el gran corazón crepitante.
Era como vivir adentro
del útero de la tierra:
un silbido veloz, un golpe
de algo sombrío que cayó:
el albedrío del follaje
esperando su desarrollo
y los insectos torrenciales,
las larvas que crujen y crecen,
las agonías devoradas,
la nocturna cohabitación
de las vidas y de las muertes.
Ay! me guardo lo que viví
y es tal el peso del aroma
que aún prevalece en mis sentidos
el pulso de la soledad,
los latidos de la espesura!


fecha edicion
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267840
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América