El sarpullido (o salpullido) asociado con el uso del pañal generalmente causa enrojecimiento leve y descamación en el lugar donde el pañal toca la piel de su bebé. En casos serios, la erupción cutánea del sarpullido puede causar la formación de granos, vesículas y otras ulceraciones.
Si la erupción cutánea de su bebé se infecta el sarpullido puede tener color rojo intenso y la piel puede estar hinchada. Parches pequeños de color rojo o manchas pueden esparcirse fuera del área del pañal.
En cuanto a la conservación, las vacunas requieren un cuidado delicado y especial.
Las mismas deben permanecer en un depósito especie de un congelador, a una temperatura de entre 2 a 8 grados Centígrados, pero sin llegar a que se congelen.
Este proceso de conservación que se conoce como la Cadena del Frío, en donde se regula adecúa la luz y la temperatura que deben tener los químicos de la vacuna desde que salen del laboratorio fabricante hasta que sea administrada la dosis inmuniológica al paciente.
En Panamá, los encargados de realizar este proceso de conservación es el Depósito Nacional Biológico del Ministerio de Salud, que se encuentra ubicado cerca del Hospital Santo Tomás.
Después de utilizar las agujas, jeringas y los frascos de las dosis, los mismos se depositan en biocontenedores de seguridad, teniendo en cuenta que las vacunas tienen la consideración de residuos especiales, patológicos o infecciosos.
Al igual que cualquier otro medicamento, las vacunas pueden causar reacciones, generalmente en forma de dolor en el brazo o poca fiebre. Aunque las reacciones graves son raras, pueden suceder, y el médico de su hijo o la enfermera pueden comentarlas con usted antes de administrar las inyecciones. Sin embargo, los riesgos de contraer las enfermedades contra las que protegen las vacunas son mayores que los riesgos de presentar una reacción a la vacuna.
El 12 de abril de 1955, se calificó de milagroso porque había aparecido la primera vacuna contra la polio.
El artífice de este "milagro" fue el doctor Jonas Salk que, tras ocho años de investigaciones, consiguió demostrar que su vacuna contra la poliomielitis, creada a partir de un virus sin vida, era eficaz y protegía a las personas de desarrollar la enfermedad.
La vacuna del doctor Salk no fue la primera de la historia, pues antes ya habían aparecido vacunas para la viruela, la difteria o la gripe, pero sí fue la que revolucionó el campo de las inmunizaciones, cambió la percepción que la sociedad tenía de la ciencia y animó a otros científicos a seguir investigando.
Hasta la llegada de la vacuna, el virus de la poliomielitis mató y paralizó a miles de personas en la primera mitad del siglo XX y fue agresivo en la década de los 40 y 50.