Con 20.000 millones de dólares en ingresos anuales, PricewaterhouseCoopers es una firma especializada en asuntos de auditoria, contabilidad e impuestos. Pero en el mundo se le conoce por una cosa: es la compañía que cuenta los votos para el Oscar. La firma usa un método más enredado que un ritual masónico y más secreto que una operación de la CIA.
Todos los cómputos se hacen a mano. Si las cifras son estrechas, lo que para Garrison significa una diferencia de 300 votos, vuelven a contarlos. Claramente, si Garrison hubiera estado a cargo de las elecciones presidenciales, el recuento de votos en Florida habría sido mucho más eficiente.
El día del cierre de recepción de votos, unos ocho empleados de PWC inmediatamente comienzan a contarlos. Pero no traten de imaginar dónde se hace, nadie lo sabe con exactitud.
Seis personas reciben una parte de los votos cada una y cuentan ésos, pero sólo dos saben con exactitud, quién es el ganador antes de ser anunciado en la ceremonia. Toma varios días contarlos, por lo que las boletas permanecen guardadas en una caja fuerte en la noche. Los subtotales son luego sumados por dos personas: Greg Garrison, que ha hecho esto durante siete años, y Rick Rosas, quien recién entró en el proceso.
Después que los votos se acercan al cómputo final, el "equipo comprometido" de PWC imprime tarjetas, cada una de ellas con el nombre de un nominado al Oscar.
El viernes antes de la ceremonia del Oscar, Garrison y Rosas llenan los sobres con el ganador. "Pero algunas veces es como pagar las cuentas y uno piensa: ¿caramba, usé el correcto en el sobre correspondiente?"". Así que a veces abren el sobre sólo para estar seguros. Por supuesto, como ha quedado comprobado, nunca comenten errores.
Los sobres, junto con las tarjetas con los nombres de los otros nominados, son guardados en un lugar no revelado. En la tarde del domingo, este año el 23 de marzo, los dos hombres se reunirán y abrirán la caja fuerte.
Cada uno toma un juego de sobres "y tomamos rutas diferentes al teatro. Durante el espectáculo, nos quedamos allí, uno a la derecha del escenario y uno a la izquierda".
Guardan las boletos y los resultados durante cinco años, en caso de que hubiera algún problema. Hasta ahora nunca ha habido disputas. Nadie ha exigido que se vuelvan a contar los votos.