Con el regreso de las estrellas a la alfombra roja, Hollywood promete devolver hoy domingo el brillo a los Oscar, en una ceremonia en la que se prevé que la última entrega de "El señor de los Anillos" sea coronada con los premios magnos del cine.
Los organizadores daban los últimos toques al mítico Teatro Kodak, donde dentro de pocas horas dará comienzo la 76 edición de los Oscar, con el temor ahora de que sea la lluvia la que eclipse la fiesta, en un ciudad donde se supone que el sol nunca falta a la cita.
El florista Larry Crain, que trabaja en la ceremonia desde hace once años, finaliza con tranquilidad la tarea de adornar el evento con 70,000 flores. "Debemos adaptarnos a todas las circunstancias", dice a la AFP. "Ya sea la lluvia, la guerra o cualquier otra cosa", opina.
La mayoría de expertos en Hollywood pronostica que la película "El Señor de los Anillos: el retorno del rey", con 11 nominaciones, entre ellas "mejor película" y mejor director" para el neozelandés Peter Jackson, será la que acaparará varios premios y la atención de la ceremonia.
De resultar ganadora, Hollywood recompensará a uno de los proyectos más arriesgados de la historia del cine, que comprendió tres películas filmadas simultáneamente por un costo total de 270 millones de dólares.
Pero también reconocerá un éxito de crítica y taquilla extraordinario, con una recaudación total de 2,800 millones de dólares.
A no ser que los 5,800 votantes de la Academia de las Artes y Ciencias se inclinen por dar el premio magno a una película más humana como "Mystic River" (Río Místico), dirigida por Clint Eastwood o "Lost in Translation" (Perdidos en Tokio), de Sofia Coppola.
La Academia intenta hoy devolver la atención al máximo evento del cine, eclipsado durante la semana por el polémico estreno de la película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson.
"Color, color y más color. Mucho glamour, vestidos soberbios que nos remontan al brillo del viejo Hollywood", predijo la diseñadora estadounidense Eletra Casadei para los Oscar, ensombrecidos en años recientes por la guerra en Irak y los atentados del 11 de setiembre de 2001.
En todo caso las galas que vestirán las estrellas generan más expectativa en Hollywood que saber a quiénes irán a parar las estatuillas doradas.
La sorpresa podría darla Sofía Coppola si gana el premio a "mejor director" por "Lost in Translation", lo que la convertiría en la primera mujer en llevarse este galardón.
Pero para ello deberá derrotar a pesos pesados como Jackson o el veterano Clint Eastwood. En la categoría "mejor actriz" todo indica que será la bella sudafricana Charlize Theron quien suba al podio a recoger la estatuilla por el papel de asesina serial en "Monstruo", para el que debió someterse a una serie de transformaciones físicas nada favorecedoras.
En la categoría de mejor actor, las miradas apuntan hacia Sean Penn por "Mystic River". Pero Bill Murray, ovacionado por la crítica por su papel de actor venido a menos en "Lost in Translation", parece un fuerte contendiente.
Quizá la sorpresa sea Johnny Depp, ganador en los pasados Globos de Oro por "Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl".
Tim Robbins ("Mystic River") se perfila como el favorito para "mejor actor de reparto", lo que daría el Oscar por primera vez a su interpretación en un filme.
Hasta hace poco nadie se atrevía a dudar de que Rene Zellweger sería este año la "mejor actriz de reparto". Pero últimamente el nombre de la iraní Shohreh Aghdashloo ("House of Sand and Fog") resuena en los corrillos.
Este año la ceremonia será transmitida en diferido, con un retraso de cinco segundos, con el fin de evitar el escándalo de Janet Jackson en el SuperBowl, donde exhibió su seno derecho ante decenas de millones de espectadores.
En pleno periodo electoral, los organizadores de la Academia negaron que con esta decisión se intente censurar los discursos de los artistas, ante las amenazas de que Robbins o Penn, conocidos por sus mordaces comentarios, lancen su diatriba contra el presidente George W. Bush, que busca su reelección.