Empecemos por aclarar que ésta no es una película ni un documental donde podrán conocer la vida y obra de Polo Polo. Lo que aquí se muestra es un experimento por hacer taquilla y abrirse a nuevas propuestas a través de un video de alta definición, grabado durante un show del comediante en 2007, en donde los méritos técnicos y de producción son prácticamente nulos. Es sencillísimo: no hay más que un escenario, unos cuantos músicos, un par de cámaras y la sola presencia del comediante.
A lo largo de 104 minutos él es el centro de atención contando chistes en su acostumbrado estilo pelado y misógino en donde lo mismo habla de la comida de un par de moscas que de la creación del mundo.
Quien disfrute de este tipo de humor, fotografiado en la fórmula del programa de televisión, saldrá bien gratificado. No se trata del final del chiste, sino de cómo se cuenta. Y para eso, Leopoldo García sigue teniendo el colmillo necesario para hacer funcionar cada relato.