"Cierren todas las escuelas y aulas especiales, las clínicas y tomen todo ese dinero y toda la gente y distribúyanlos en las escuelas regulares para que se dé una educación de más alta calidad que beneficie a todos/as los/las niños/as", recomienda el Dr. Gordon L. Porter.
"El poder está en los otros niños. Uno no necesita profesores que hagan milagros, necesitamos buenos maestros que hagan lo que puedan, pero también que se desencadene el esfuerzo y potencial de los demás niños", enfatizó.
Siguió diciendo que ese es el poder de la educación inclusiva, reunir en una misma aula niños/as con y sin discapacidad, con una amplia gama de talentos y entonces los primeros aprenden y se motivan con estar con los segundos. "De hecho en comunidades donde hay educación inclusiva desde el principio y es contínua la gente no nota la diferencia entre los "normales" y los que tienen necesidades especiales", expresó. Y dijo que en realidad los/las niños/as sin discapacidad también se benefician de este interactuar, ya que se humanizan y aprenden a su vez a ser tolerantes, solidarios/as y pacientes con los/las discapacitados/as .
Añadió que las metas son el aprendizaje activo y por lo tanto aquellos/as con necesidades especiales casi no reflejan su problema.
La visión del Dr. Porter contempla, además, que en un salón de clases regulares maestros/as capacitados/as en atención a niños/as con necesidades especiales, para que tales docentes actúen como auxiliares de los regulares y puedan brindarles apoyo en sus clases.
En un libro del cual es co-autor con Diane Richler, Vicepresidenta Ejecutiva de la Asociación Canadiense para la Vida Comunitaria y en varios ensayos sobre educación e inclusión recomienda lo anterior y presenta evidencias de métodos efectivos de instrucción para docentes que tienen que lidiar con esta población.
Este nuevo rol de la educación especial es puesto de relieve en una publicación en Portugués (1995) de Mel Ainscow (de Inglaterra) Gordon Porter (canadiense) y Margaret Wang (de EU).
El especialista en educación inclusiva dijo que en Portugal tanto caló ese enfoque educativo, que progresivamente se ha ido capacitando a maestros/as auxiliares según el modelo, al punto de que en 1996 ya tenían cerca de 300 o 400 maestros, en 1997 la cifra se incrementó a 1,600, al año siguiente ya sumaban 3,500 y la cifra más reciente de que se tiene conocimiento, es 6,700.
Explicó que los/las maestros/as auxiliares les enseñan a los/las otros/as cómo lidiar con las crisis, problemas y situaciones más comunes que se presentan con la población estudiantil discapacitada,y comparten métodos de enseñanza que facilitan el proceso de aprendizaje. Lo importante y fundamental aquí es que haya una disposición a cambiar su estilo tradicional de enseñanza para adaptarse a trabajar con grupos con diferentes capacidades.
Agregó que a nivel de Nación, de gobierno, de sociedad civil, esto requiere un compromiso. "Quizás parezca y hasta en algunos casos sea difícil, pero no es imposible y a él le consta, porque en varias de décadas de trabajo docente, como voluntario y como defensor de los derechos de la población con necesidades especiales ha comprobado que funciona, es rentable y rinde frutos esta alianza intersectorial y con los padres y las madres de familia que son motivadores/as y ejes del trabajo en equipo.
El que quiera implementar la inclusión y la mejor educación en general puede hacer lo siguiente: Invertir más dinero en las escuelas regulares para que enseñen mejor a todos. Dar más apoyo a maestros auxiliares y que los grupos de estudiantes sean menos numerosos. Invertir más dinero en maestros/as que se dediquen a un solo empleo y trabajen con mejores resultados.
Por otra parte, explicó que la marginación de que son víctimas los/las discapacitados/as se hace más patente en las grandes ciudades.