En Panamá, la tasa de infección por VIH es de 165 casos por millón de habitantes, es la segunda más elevada en Centroamérica y esto es preocupante, manifestó la Dra. Gloria M. Rodríguez, Comisionada Adjunta de la División de Prevención y Control del SIDA, Departamento de Salud y Servicios de la III Edad, de New Jersey, en los Estados Unidos.
De seguir este incremento, va a llegar el momento en que el presupuesto del país entero no va a ser suficiente para atender a las personas con VIH en Panamá, puntualizó.
La situación de Panamá es delicada, máxime si se tiene en cuenta que el 40% de los casos de infectados/as se dan entre la población hererosexual, planteó.
Opinó que las campañas de concientización sobre el riesgo a que están expuestos/as todos/a sus habitantes deben tener cobertura amplia, deben ser integradas y masivas, principalmente orientadas a la juventud.
Es también su parecer que el hecho de que en nuestro país la relación hombre-mujer es de 3/1, quiere decir que el contagio de VIH/SIDA es un problema muy serio entre la juventud.
Es menester, siguió diciendo, dar seguimiento a la población con problemas de alcoholismo y de salud mental, porque pudiera ser que haya un registro y sólo se estén captando los casos agudos, pero no la tasa real de infección.
Manifestó que de acuerdo a los estudios epidemiológicos, los alcohólicos, sin tener otro factor de riesgo tienen una tasa más elevada de infección del SIDA.
Por otra parte, la destacada especialista estadounidense, dijo que en New Jersey, en los Estados Unidos, se cometió un error que ojalá no se haya cometido acá en Panamá, porque su impacto fue negativo. Explicó que los medios de comunicación se aferraron a hablar de grupos de alto riesgo, lo cual fue un desatino, puesto que la gente que no se identifica con los grupos de alto riesgo piensa que no está a riesgo.
Analizó que hablar de población de alto riesgo es darle motivos a mucha gente para racionalizar su actitud. Por ejemplo, hay hombres que tienen sexo con otros hombres, pero que no se identifican con homosexuales y cuando oyen mensajes sobre VIH/SIDA son indiferentes porque sienten "esto no es conmigo". Entonces, agregó, es preferible hablar de que es lo que uno hace que lo pone en la trayectoria del virus. No darle pie a la persona para que diga "esto no me concierne".
Ella recomienda a quienes manejan en los medios de comunicación temas como el VIH/SIDA que entiendan bien el problema, que se empapen bien en la enfermedad, cómo se transmite, para evitar dar mensajes conflictivos y confusos.
Finalmente, la entrevistada también sugirió que así como se le brinda atención a quienes están infectados/as con SIDA o a la población usuaria de drogas inyectadas, se les brinde atención y capacitación en VIH/SIDA, paralelamente, a las personas que atienden en los centros de adicciones, para que estén en capacidad para hablar y asesorar en la materia.