"En nuestro país no hay la cultura del ahorro, de la investigación, de protección a los recursos naturales que, como los hidrocarburos, no van a durar toda la vida. El sol está allí, no tiene dueño, no puede monopolizarse y su energía puede utilizarse para diversos propósitos", planteó el Sr. Alberto Fajardo, quien utiliza energía solar en su hogar para cocinar, calentar agua y la almacena en una batería de donde la usa para alumbrarse y alimentar el aparato de televisión.
Con frecuencia viaja a comunidades rurales. Allí les hace demostraciones de los usos de la energía solar y les enseña cómo construir una cocina solar. Dicta cursos a líderes y les da seguimiento con la ayuda de Cecilia Moreno del Centro de la Mujer Panameña, CEMP.
"Lo que quiero es que la gente se ayude", nos dice, y añade que "un país sin energía no vale nada. Esa energía no la podrían manipular, no la van a vender ni a subirle el costo, porque está allí...es de todos".
Lanzó la interrogante: ¿Por qué Costa Rica tiene que andar más avanzado que nosotros". El se refirió a Home Power, Asociación Costarricense de Energía Solar (ACES) y a la interesante labor que lleva adelante Rica en donde se han hecho importantes adelantos en materia de utilización de este recurso. Así vemos que en la Universidad Nacional (en Heredia), hay una sección de energía solar, en la Oficina de Transferencia Tecnológica y de Prestación de Servicios.-. "Tienen su propio taller de investigación y esto es un gran aporte a la nación y a las comunidades".
Hay que despertar la conciencia de la gente y que se percaten de que es como un búmerang, el daño que se le hace a la naturaleza lo pagamos caro. Puso un ejemplo de una comunidad, Guanacuate, Santa Cruz, en Costa Rica, donde hay la conciencia y la educación conservacionista: "Esta es una comunidad que colinda con Nicaragua, es caliente como Azuero, Había un fuego en un herbazal y todo el mundo comenzó a apagarlo, unos iban con agua, otros con arena y otros con tierra. El les preguntó que por qué no llamaban a los bomberos y ellos le contestaron que se preocupaban por apagarlo dado que les afecta".
Nuestro interlocutor estuvo en Suecia, Dinamarca y Alemania, donde, explicó, "tienen toda una red de uso de energía alternativa, pues utilizan no sólo la solar, sino la eólica y otras". Dijo que en California hay 5 ó 6 establecimientos que venden cocinas solares y otros artefactos que emplean energía solar.
Ese interés por aprender más sobre la energía solar y sus usos surgió en el Sr. Fajardo a raíz de que cuando niño observó que los indígenas cocinaban sus comidas en las piedras calientes (mientras se bañaban o realizaban otra labor). "Los indios ya tienen una experiencia conservacionista, saben que los seres humanos sin selva no valen nada", puntualizó.
Posteriormente, por medio de la lectura de un material de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprendió de la existencia y utilidad de las cocinas solares y se interesó en informarse más al respecto al punto de que como es un ecologista autodidacta, continuó investigando y leyendo. Tiene una gran variedad de libros que le ilustran sobre el tema y le sirven de guía en las charlas que dicta en áreas rurales con el apoyo de Cecilia Moreno, del Centro de la Mujer Panameña, CEMP. Su esposa Nelda le ha acompañado en varias ocasiones. En 1954 se casaron.
Le preguntamos cómo recibió ella la idea de utilizar las cocinas solares. Dijo que "al principio estaba dudosa , luego, él tuvo que demostrarle que sí servía. Es decir, tú lo aplicas y ves a otro, y te dices, "esto funciona" y entonces lo incorporas a tu estilo de vida".
SABROSURA CASERA
El día que lo visitamos tuvimos la oportunidad de degustar pollo y pescado cocinados con la energía solar. Ese día también hicieron sopa, huevos y frijoles en la cocina solar. La Sra. Enelda nos dijo que ha cocinado allí pan de maíz y sopa de pata de res. Toda la familia saboreó estas delicias caseras, que mantenían su sabor y nutrientes, ya que el sabor se concentra.
Por otro lado, el entrevistado nos mostró una gorra con un abaniquito para refrescar la cabeza, la cual funciona con el sol, al igual que un radio solar. El televisor, abanico y luces de su casa funcionan con energía solar que almacena en una batería para su posterior uso.
ENERGIA BARATA
Nuestro interlocutor explicó como hace las cocinas: Los materiales que se necesitan incluyen: cajas de cartón, vidrio, papel de aluminio y silicón para pegar el vidrio al cartón para que no se caiga. Utiliza dos cajas, una para la tapa y otra para la parte de abajo y en el centro un aislante que puede ser hojas secas o papel periódico en bolitas. No se les pone ni foam (porque larga un material peligroso), ni fibra de vidrio.
El costo de las cocinas oscila entre los B/.10.00 y los B/.15.00. Recomienda que a las vasijas donde se cocinan los alimentos, "si es de aluminio las pinten por fuera de negro mate para que absorba el calor". También puede usarse las que se utilizan en los microondas. Asimismo, dijo que sólo se le agrega agua a los granos. Ni a los vegetales ni a las carnes porque éstos producen su propio caldo.
Los alimentos se cocinan siempre con tapa, pues así se concentra el sabor y el agua no se evapora. Estas cocinas solares mostraban más de 200 grados de temperatura, el día que visitamos al Sr. Fajardo.
El se siente contento porque a la vez que transfiere conocimiento, proteje la naturaleza y se alimenta saludablemente.