¿Estará preparada una persona anónima para soportar el peso del éxito? Eso es quizá, lo que muchos se preguntan tras el reciente caso de Susan Boyle, una mujer desconocida con una vida sencilla en un pueblo escocés que dio la vuelta al mundo, tras aparecer en un programa de televisión Británico.
En contra de todas las expectativas que la daban como segura ganadora, perdió en la final y, horas después, fue trasladada a una institución mental con una crisis nerviosa y síntomas de agotamiento.
Hay quien dice que un giro así, de 180 grados, le resultó tan difícil de asimilar que, incluso antes de que se celebrara la final, algunos medios ingleses aseguraron que estaba a punto de tirar la toalla. Sin embargo, eso no pasó, Susan se subió una vez más al escenario y cantó como sólo ella sabe, aunque su sueño de ganar no se hizo realidad.
Medio mundo contenía la respiración, mientras se decidía la gran final del programa “Britain's Got Talent”. La concursante quedó en segundo lugar y veía cómo se le escapaba su ilusión cuando el grupo de baile Diversity se alzaba con la victoria.
En esta ocasión, la cantante amateur de 48 años, escogió un vestido largo de color azul para presentarse en la "tarde más importante de mi vida", como ella la definió.
Y, a pesar de que no consiguió atraer los votos del público, logró una auténtica proeza siendo, como era, hasta el pasado abril, una desconocida.
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Más de 100 millones de personas se quedaron boquiabiertas con su armoniosa voz en Internet, incluso estrellas de la talla de Demi Moore y su marido, Ashton Kutcher, se emocionaron con sus magníficas cualidades vocales.
La inesperada derrota de Boyle causó reacciones. Este mismo fin de semana, uno de los jueces de Britain' s Got Talent, Piers Morgan, dio a conocer a través de su página web la presión mediática a la que estaba sometida la concursante y que “se había pasado llorando los últimos días”, incluso había amenazado con no presentarse en la final del concurso. Finalmente, Boyle reconoció que ésta era una gran oportunidad y que no iba a abandonar su sueño.
Resignación y carrera:
Así, tras perder la final de “Britains Got Talent” Boyle se vio obligada a ingresar en la clínica londinense "Priory" para aprender a digerir tanto su fracaso en el concurso.
Tras cinco días en dicha institución, la intérprete abandonó "feliz y relajada" la clínica.
A partir de ahora, la escocesa tendrá que decidir hacia dónde dirigir su carrera, ya que cuenta con numerosas ofertas para actuar tanto en Europa como en América. Entre ellas, iniciar una gira por Estados Unidos en la que puede ganar unos 8,9 millones de euros (12,6 millones de dólares).
Entre los planes más recientes de Boyle está la cita con el presidente estadounidense, Barack Obama, quien invitó a la intérprete a actuar en los actos de celebración del Día de la Independencia del país anglosajón, el 4 de julio.
Esta será la segunda vez que recibe una invitación de la Casa Blanca, ya que, el pasado 10 de mayo fue invitada a la cena que la Asociación de Corresponsales celebraba en Washington, y a la que declinó asistir, debido a que las normas impuestas por el programa televisivo impedían participar en eventos fuera del país.