Sin duda el novelista Alan Glynn, que escribió el libro en el que está basada “Sin Límites”, leyó “Desde el Jardín” de Jerzy Kosinski y/o vio “Mr. Gardiner”, la emblemática película con Peter Sellers en la que un simple jardinero se acercaba a la presidencia de EE.UU.
¿Qué pasaría si con una droga sintética nuestro cerebro subiera su capacidad del 20% –el promedio en que un humano normal lo aprovecha– al 100%?

Eddie Morra es un escritor que no se puede inspirar, se encuentra en su peor momento: vive casi sin dinero, en una pocilga del Chinatown de Nueva York y su novia lo acaba de dejar. Por un hecho casual se cruza con un excuñado que le brinda una pastilla llamada NZT, aún en estado de prueba y con un costo de 800 dólares la unidad, que acelera su ritmo mental a tal punto que puede poner en práctica todo lo visto y aprendido en su vida.
Con ese cambio tan abrupto, Eddie escribe su novela en menos de cuatro días, aprende idiomas en pocas horas y decide meterse en el mercado bursátil para explotar esas capacidades. Mientras los efectos en su cuerpo se empiezan a notar, su entorno se llena de mafiosos rusos, corporaciones, policías y personajes del “jet set”. Su llegada a los círculos de poder entrevé a la vuelta de la esquina, pero no todo será tan fácil.

Bradley Cooper, conocido por la saga de “¿Qué Pasó Ayer?”, logra un papel convincente y muy seductor siendo la figura central de la trama y participando en todas las escenas.
Aunque es siempre un placer verlo en pantalla grande, la leyenda viviente de Robert DeNiro aparece otra vez aquí en un pequeño rol secundario como un magnate llamado Carl Von Loon (un émulo de Gordon Gekko, el personaje que catapultó a la fama a Michael Douglas en “Wall Street”) ¿Para cuándo un nuevo rol protagónico para DeNiro?
El director Neil Burger (creador de “El Ilusionista”) dotó a su película de un color muy especial, de hecho, la luz de la “Gran Manzana” ciega en varias oportunidades los ojos, tanto de Eddie como del espectador, incluso con agregados en alta velocidad que atraviesan la ciudad y sus pasadizos a un ritmo impactante.
El que se zambulla en este filme vivirá por poco más de hora y media en un vertiginoso “thriller” psicológico con ribetes fantásticos. Y aunque posee un final poco convincente y tiene muchos aditamentos de recientes películas hollywoodenses que han impactado –como la superior, “El Origen” de Chirstopher Nolan– es un producto digno y más que disfrutable.