La película peruana “Contracorriente”, que muestra de manera conmovedora la encrucijada de un hombre entre el amor de una mujer y otro hombre, ha arrasado con los principales premios de festivales internacionales, entre ellos el premio de la audiencia Sundance 2010 y ahora es la selección oficial de Perú inscrita en la carrera al Óscar 2011, lo que indica que podría ser nominada en la categoría de Mejor Película de Lengua Extranjera.
“La clásica historia de amor actual”, como la define su director, el peruano Javier Fuentes León, muestra la historia de Miguel (Cristian Mercado), quien se debate entre el amor que siente por su esposa y una tercera persona. Pero hay dos giros que hacen de ésta, una fábula contemporánea: la otra persona es un hombre y más allá aún, está muerto.
Fuentes destacó a la revista People en Español que: "Yo quería contar una historia de amor intensa y compleja. Miguel ama a su esposa y está contento de ser papá, pero también está enamorado de Santiago (Cardona). Hay grandes dilemas y está en la línea de las mismas historias de amor con la que yo he crecido viendo. A eso le agregamos el elemento actual de que parte del triángulo amoroso es el amor entre dos hombres. Y lo mostramos al mismo nivel que la relación heterosexual", cuenta Fuentes-León.
Pero no es un filme de corte gay. Sí, hay escenas de besos y desnudos parciales entre Cardona y Mercado, pero la historia va mucho más allá y es para un público general. El director destacó a la revista lo que le dijo un crítico del New York Times. "Este señor me dijo, 'te voy a ser muy honesto, al principio yo estaba bastante incómodo con la relación de los dos hombres, pero al final de la película me tenías en lágrimas, lograste que rompiera mi incomodidad y que disfrutara la historia y me compenetrara con los personajes y entendiera que es algo que pudiera pasar o llegar a mí'".
Y es que Contracorriente tiene un toque de realismo mágico inesperado: el personaje de Manolo Cardona fallece y reaparece en forma de fantasma, uno que sólo puede ser visto por Miguel y que lo llevará a emprender un viaje interno de autodescubrimiento.
"Hay una dualidad del personaje, un descubrimiento, una lucha por ser fiel a sí mismo, cómo el amor te puede llevar a liberar y el mentir y no ser honesto te puede llevar a herir a las personas que más quieres. ¿Qué significa ser hombre? ¿Qué define a un hombre en una sociedad en dónde el significado de serlo es muy limitado?", relató el cineasta.
Y los clichés de los hombres gay o bisexuales son totalmente eliminados por el director. El Santiago de Manolo Cardona, un pintor sensible perdidamente enamorado de un hombre casado, es tan masculino como su mismo Martín de El cartel de los sapos.
"Yo no le dije a los actores 'tienes que ser lo más masculino posible', pero tiene sentido que en un mundo de pescadores actúen así. (El filme se desarrolla en una pequeña costa en Perú). A mí, Manolo lo único que me pidió fue ‘por favor, cuídame, hay que asegurarnos de que la gente vea que hay una historia de amor, no sólo pasión o sexo, ese sería un error’, y yo estuve totalmente de acuerdo con él".
Fuentes-León asegura que las escenas que se trabajaron más y las que representaron un reto fueron las emocionales entre los tres personajes, no las de sexo entre Cardona y Mercado.