Jueves: La Iglesia recordó ayer el Día del Sacerdocio Ministerial, el Mandamiento del Amor, que se hace evidente en la Liturgia a través del lavatorio de los pies de los apóstoles y se recuerda también el Sacramento de la Eucaristía.
Viernes: Todo se centra en la Cruz, en la muerte de Jesucristo. Recordamos aquellas palabras de el apóstol Pablo: "nos amó y murió por nosotros". El Viernes Santo es un día alitúrgico sacramentalmente, consagrado a la meditación adorante de la Cruz de Cristo, fuente de nuestra salvación.
Sábado: Es el día de la Gran Vigilia Pascual, fiesta cumbre del año cristiano, Cristo resucitado, porque de no ser así nuestra fe sería vana e inútil.
Según el Diccionario Litúrgico de Aldazabar, "En los últimos siglos se había desplazado el interés, hablándose más del Triduo Santo, formado por el Jueves, Viernes y Sábado. Ahora el Triduo Pascual vuelve a constar del Viernes, Sábado y Domingo, considerándose la Misa vespertina del Jueves in