La correspondencia de Vincent Van Gogh constituye un testimonio de primera mano de su más sorprendente evolución en su breve carrera de artista, según se pone de manifiesto en la exposición que dedica a sus cartas y a su pintura la Royal Academy of Arts.
Van Gogh fue un creador de enorme productividad: de vocación tardía, en sólo diez años nos dejó más de 2.000 obras, de las que unas 600 aparecen mencionadas en alguna de sus cartas. Estas van dirigidas principalmente a su hermano y confidente, Theo, pero también a otros miembros de su familia, como su hermana Willemien, y a colegas artistas como Emile Bernard, Anton van Rappard o Paul Gauguin, entre otros.
Hay constancia de la existencia de 819 cartas, aunque por referencias en las cartas por él recibidas, se cree que pudo llegar a dos mil, casi la misma cantidad de dibujos y pinturas.