Los nuevos métodos de imagen que facilita la tecnología moderna aprovecha las diferencias en la elasticidad de los tejidos para representar endurecimientos, incluso menores o profundos, o sea potenciales tumores, con una seguridad aumentada en un 30 por ciento.
La "elestografía" de ultrasonido se presta también para el diagnóstico de otros tumores, como los de próstata.
Según explicó el radiólogo Thomas Helbich de la Universidad de Medicina de Viena, los tumores malignos siempre están compuestos de tejido duro, mientras que el tejido sano es blando. Según Helbich, esta innovación se ha probado ya en unas 800 pacientes en el Hospital General de Viena. A través de éste resulta posible en muchos casos ahorrar a las pacientes la extirpación de ganglios linfáticos axilares, que inevitablemente formaba parte de la operación habitual e implicaba molestos efectos secundarios.
Para su trabajo, los investigadores dividieron a los adolescentes en dos grupos. Un grupo recibió entregas gratuitas en casa de bebidas acalóricas de su elección, que comprendían desde gaseosas sin azúcar hasta limonadas acalóricas y desde té helado hasta agua embotellada. También, el suministro de bebidas era suficiente para sus familias. Los adolescentes hablaron también con los investigadores varias veces durante los seis meses del estudio para cambiar sus opciones de bebida y para discutir temas relativos a la pérdida de peso. A un grupo de control de adolescentes no se le pidió que cambiara su consumo de bebidas ricas en calorías. Al final de los seis meses, los adolescentes en el grupo de intervención habían reducido su consumo de bebidas azucaradas en 82 %, y un tercio de los adolescentes más robustos perdió el equivalente a una libra al mes, explicó Ebbeling. "Estos datos son lo suficientemente convincentes como para continuar esta investigación", dijo Ebbeling, que trabaja en un estudio mucho más grande que será financiado por el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases y la Charles H. Hood Foundation.
Connie Diekman, directora de nutrición de la Universidad de Washington, dijo que este pequeño estudio aborda el difícil problema de ayudar a los adolescentes a mejorar sus hábitos alimenticios.
"Los investigadores" hicieron que fuera cómodo para los niños cambiar su comportamiento". "Mostraron a los niños que si cambiaban sus bebidas serían igual de felices que con las bebidas azucaradas".
"Los padres tienen miedo dar a sus hijos bebidas acalóricas, pero los datos no dicen que les vayan a causar algún daño", señaló Cathy Nonas, directora del programa de obesidad y diabetes del Hospital General North de la ciudad de Nueva York.
El Dr. Richard Adamson señala que el estudio era pequeño, con un subgrupo de adolescentes que mostraba una pérdida modesta de peso.