Razón tenía la terapista Laura Fábrega de Cardoze cuando hace 21 años le comunicó a Luz de Jósez, de 43 años, que tendría una compañera para toda la vida.
"Es una niña especial, Síndrome de Down... son muy amorosas. Y es una bendición de Dios, quien la ha preferido a usted porque sabe que es una madre buena".
"Yo anhelaba tanto tener una niña", comenta Luz, quien tenía dos adolescentes, había perdido un hijo de año y medio y la habían operado para no tener más hijos. Pero, nunca se sabe.
La bebé permaneció en el hospital 15 a 20 días, en la incubadora, con tubos.
Luz ansiaba que le salieran alas al tiempo: "quería estrecharla contra mi pecho".
"Señor yo acepto a mi hija", conversó con Dios, a quien le pidió guía y fortaleza para poder hacer un buen trabajo en la crianza de Luz Benita. Y, que le diera sabiduría a su esposo para aceptar los designios Divinos. Sus súplicas fueron escuchadas. Luz Benita culminará el bachillerato en comercio en el Centro educativo Socrático el 14 de diciembre.
Esta jovencita es como un rayo de luz. Con su dulzura conquista amistades.
Es polifacética: cocina, baila, canta, le gustan los carnavales, la jardinería y el deporte, aunque el cardiólogo le ha pedido evitar los ejercicios y deportes fuertes.
La terapeuta persuadió a la Sra. Luz con sus palabras, la orientó con sus consejos: le mostró un álbum con "sus bebés", como los llamaba, donde los había también con Síndrome de Down.
Le dijo: "Desde que nace y la sacas de la incubadora comienzas a hacerle ejercicios, la terapia es muy importante los cinco primeros años". Y pidió que toda la familia aprendiera, que la saquen, que vayan a las terapias grupales, que interactúe con otros niños, que aprenda a valerse por sí misma.
Pasaron los días. Por fin la estrechó contra sí. Le colocó la boca en el seno: "Sentí que me apretó la tetita".
Lloró de la emoción y reiteró a Dios su compromiso de velar por ayudar a la niña a desarrollar su potencial.
Félix (Felito) y Edwin Daniel (de 14 y 13 años) aprendieron a hacerle los ejercicios a la bebé para fortalecerla. Particularmente Félix, quien la cuidaba con mucho celo, la vestía muy bonito y la llevaba por el vecindario presentándola con orgullo. Apenas salía del colegio iba a buscarla al trabajo de su madre, donde el Sr. Raúl Esquivel le permitía tenerla en un petate. Gente como él, las enfermeras, doctores, profesores, la Sra. Selma Shrin, la cual le pagó los estudios... han contribuido al éxito de Luz Benita.
Ella es como un rayo de luz
"Quiero a mi mamá, porque ella me cuida y me enseña hacer los oficios, la ensalada de papas y el jugo de naranja. Por eso la voy a proteger con cariño siempre". Luz Benita