Más datos
- A “La fierecilla domada” también se le conoce como “La dama de la bravía” (en inglés, “The timing of the Shrew).
- Esta comedia en cinco actos, en verso y prosa, fue escrita en 1593-1594 y representada en 1594.
- Dídimo Cerrud hace el papel de Vincentio. Jorge Saavedra interpreta a Lucentio, Ian Mitchel a Tranio, Javier Navarro a Biondello y Mork Hernández a Grumio.
- Diseño de luces: Eric De León.
- Jacqueline Lozada es la técnica de luces y sonido.
- 37 obras se conservan de William Shakespeare y “La fierecilla domada” es la quinta más traducida al español. Le preceden “Romeo y Julieta”, “Hamlet” (la cual, gracias a iniciativa de la Embajada Británica en Panamá y la Fundación FAE, fue presentada el viernes pasado en el Teatro Nacional por el Shakespeare Globe Theatre, como parte de su gira mundial, en los 450 años del natalicio de Shakespeare), “Macbeth” y “El rey Lear”. (www.biografiasyvidas.com/)
- 1600 es clave en la vida del escritor. Antes de ese año aparecieron la mayoría de sus “comedias alegres”. Después, algunos de sus dramas y sus “comedias oscuras”.
Con motivo de celebrarse en 2014 los 450 años del natalicio del gran dramaturgo inglés William Shakespeare, Yorick, Compañía de Teatro, presentó hasta finales de octubre “La fierecilla domada”, en la Sala Mojica del teatro La Quadra.

Poner en cartelera esta pieza tan divertida y aleccionadora es un acierto.
Lo es también el elenco que eligió la agrupación teatral, del que forman parte (además de Martín Porto y María Elena Mena, quien dirige la obra) Lucho Gotti, Peggy Boussounis, Eric Molino, Dídimo Cerrud, Jorge Saavedra, Ian Mitchel, Javier Navarro y Mork Hernández y en la cual se cuenta la historia de Catalina, joven casadera quien, a diferencia de su hermana, (la cual es dócil, agradable y tiene una fila de pretendientes) por su mal carácter espanta a los hombres, con lo cual viene a ser como una piedra en el zapato. Sí, causa dolor a su padre y a la dulce Blanca, su hermana menor, quien no puede ser dada en matrimonio primero que la mayor.

Pero, como en la vida muchísimas veces “vale más maña que fuerza”, un caballero venido a menos, de buena pinta y que consigue lo que se propone, se las ingenió para hacerse de una fortuna y a la par consiguió esposa. Guapa, porque la tal Catalina fea no era. Eso sí, reiteramos, nadie la quería ni regalada porque era terca. Tanto o más que una mula.
Era, decimos, porque en otros tiempos Catalina se empecinaba en hacer todo a su manera y llevarle la contraria a todos. Con su agrio carácter era peor que un zorrillo o un zorzal. Pero cuando llegó a su vida Petruchio, hizo de la vida de ella un infierno y tuvo que claudicar.
Ni ella misma podía creer y entender el cambio radical que sufrió.
Causan mucha hilaridad las estratagemas de que se valen los personajes en esta obra de William Shakespeare para lograr sus objetivos: tanto los que quieren conquistar a Blanca como aquel hidalgo cuya meta es obtener esposa con buena dote.