En Proverbios 22:6 leemos "Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él", lo que indica la responsabilidad y oportunidad sagrada que tenemos los padres de enseñar a los niños el Evangelio de Jesucristo. Para ser eficientes maestros de este tema debemos:
Adquirir el conocimiento de las Santas Escrituras, estudiarlo, meditarlo y ponerlo en práctica en nuestras vidas.
Elevar plegarias a Dios para que nos conceda las palabras adecuadas y su Santo Espíritu para transmitir lo aprendido a nuestros hijos.
Amar a los pequeños. No hay motivación más efectiva para la enseñanza que el amor, cuando ellos se sienten apreciados y queridos, su corazón y su mente estarán listos para aprender.
Compartir nuestro testimonio con ellos de la veracidad de las enseñanzas y de la vida de Jesús, de la existencia del Padre y de las bendiciones que se obtienen al obedecer los mandamientos.
Ser un ejemplo. La mejor forma de enseñar a los niños a orar, a leer las Escrituras y a obedecer al Espíritu Santo es que ellos vean que lo hacemos nosotros mismos.
Esta situación es la que mantiene a los padres y madres de familia de la Escuela República de Venezuela preocupados, pero con el resultado de la reunión se espera que las diferencias entre ambos centros educativos se disuelvan del todo.