Cuando tenían problemas, Estela se refugiaba en casa de sus padres; esto lo hacía casi siempre. Eduardo -para salvar su matrimonio- buscaba a su amada. No perdía la esperanza para conquistar a su esposa, y ella le pidió el divorcio. Para él, es difícil afrontar esa realidad y en su desesperación se refugia en el licor. Luego de nueve meses conoce a Ruth, ella es una bendición en su vida, es decir, lo ayudó a derribar esa muralla de soledad y tristeza. Actualmente están casados y son felices. ¿Cómo lo logró?, buscando ayuda celestial; su familia y Ruth fueron su mejor apoyo. Este es un caso de la vida real.
Pero no todos los casos son iguales, en cambió otros necesitan ayuda profesional.
Giselle Adames quien es psicóloga, nos explicó que las personas deben afrontar la conclusión de una relación entendiendo que, probablemente sucederán etapas distintas en las que se experimenta negación por lo sucedido, enojo por lo inevitable que ha ocurrido y tristeza por el dolor que causa vacío.
Sin embargo, es esencial que se maneje como un duelo la perdida hasta llegar a la aceptación. Es decir, a la comprensión racional y emocional de que la relación ha terminado, agregó.
Enfatizó la psicóloga Adamés que tanto al hombre como a la mujer le afecta por igual.
El no estaba preparado y no vío las señales de la ruptura.
Se siente traicionado.
No sabe manejar la perdida de forma saludable.
Le teme a la soledad.
La experta agregó que, aunque el amor haya desaparecido es primordial que exista la comunicación y el entendimiento para que la pareja afectada comprenda el por qué de la separación.
No apresurarse a dejar todo atrás. La vida sigue su curso, entendiendo que un duelo prolongado puede causar mucha erosión emocional.
Las distracciones ayudan a balancear el efecto de la pérdida.
Las amistades y la familia son de gran apoyo.
Por otra parte, la psicóloga Jackeline Herrera; terapeuta de la Fundación Piero Rafael Marínez, nos manifestó que al hombre le afecta más el rompimiento porque nuestra sociedad no le permite reconocer su vulnerabilidad.
Y, si la ruptura es de noviazgo, (jóvenes) ellos no saben enfrentar esa pérdida, pues se han presentado casos en donde esa primera relación "fracaso" ha marcado sus vidas, por consiguiente, se vuelven maliciosos y desconfiados, piensan que volverán a ser traicionados.
La psicóloga Herrera concluyó que:
Una ruptura no es un fracaso, tu aprendes de ella.
Debes aprender a quererte antes de empezar una nueva relación.
En una relación hay amor, pero el amor debe ser de ambos.
Una perdida no quiere decir que ha terminado todo.
Aprendes a reconocer lo que no quieres.
Con una ruptura empieza una mejor forma de establecer proyectos en tu vida.
Si hay un situación legal en la ruptura, es decir, divorcio, difícilmente la persona puede cerrar el proceso hasta cuando no finalice la parte legal. La psicóloga Herrera aconseja buscar ayuda profesional para que superes la situación.
Darte un tiempo para encontrar equilibrio en tu vida.
La psicóloga Jackeline Herrera, (terapeuta del manejo del duelo) de la Fundación Piero Rafael Martínez, nos mencionó los procesos que padece el hombre luego de la ruptura de un noviazgo o divorcio.
1. Ira y agresividad.
2. Sentimiento de culpa.
3. El hombre mantiene una posición machista "fuerte", pues tiende a rehusarse a buscar ayuda o compartir su dolor.
4. La expresión de sentimiento es limitada.
5. El pensamiento domina los sentimientos.
6. Prefieren la soledad antes que expresar sus sentimientos.
7. Desde niños, les dicen que los hombres no lloran.
8. Se refugian en el alcohol o en las drogas.
9. Ocultan sus reacciones ante otros, para no ser juzgados como débiles.
10. El temor.
11. Busca una nueva pareja para evadir lo sucedido y por no estar solo.