El astro del cine de acción oriundo de Hong Kong, Jackie Chan, se embarcó en otra inusual misión, al involucrarse con el SIDA y las víctimas de las minas antipersonales en Camboya, país desgarrado por la guerra, en su nuevo rol de embajador de buena voluntad de la ONU.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y UNAIDS, organismo que coordina los esfuerzos para combatir el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del síndrome de incandescencia adquirida (SIDA), espera que la popularidad de Chan en Asia elevará la conciencia en la región, que pronto se convertirá en el nuevo frente de la lucha humanitaria contra el virus letal.