Ser madre no es un juego. Pero, por falta de control de la fogosidad propia de esa edad en que las hormonas están como alborotadas, los adolescentes se arriesgan a tener relaciones sexuales sin preservativos y sin medir el alcance de este acto.
Es que el tema de la sexualidad sigue siendo tratado como tabú por muchos padres de familia, con todo y que los adolescentes tienen acceso a información por internet.
¿Las consecuencias? Embarazos en adolescentes, deserción escolar o tener que pasar la pena de ir al aula con una barriga.
Además, están el riesgo del contagio de infecciones de trasmisión sexual como el Virus del Papiloma Humano y VIH/sida.
Pero, esto no es todo. Hay riesgos, tanto para la madre como para el bebé, porque el cuerpo de una adolescente no está suficientemente maduro para la gestación. Pudiera presentar preclampsia, hemorragias y hasta costarle la vida.
Por otra parte, hay percusiones en la salud del recién nacido: bajo peso, inmadurez pulmonar y problemas de control de temperatura, que podrían poner en peligro su vida.
Añadan que producto de un embarazo precoz muchas adolescentes tiran por la borda su futuro, dejan inconclusos sus estudios y limitan sus oportunidades en el mercado laboral.