AMOR SE respiró en el Teatro Anayansi de ATLAPA, cuando Dyango cantó más de una treintena de boleros, un par de tangos, bailó, tocó el violín y las fibras más hondas del alma y corazón de una audiencia que estaba como en el séptimo cielo.
Cantó canción tras canción, dos horas y media.
Cantó a y conversó con un público que le lanzaba rosas y claveles y le gritaba "Dyango, te amo".
Que le regaló besos desde su puesto. Que él devolvía. Con esa expresión suya entre risa y llanto.
Centenares de fanáticos se deleitaron con " Por volverte a ver", "Ausencia", "Nostalgias", "Alma, corazón y vida", "Por volverte a ver", "Cuando quieras, donde quieras", "A Ud. señora", "Querer y perder", "Amor de tango", "Quédate conmigo", "Cada día te extraño más", "Regálame esta noche, nena", "Porque soy amor de tango"..
Compartió escenario con tres panameños: el pianista Walter Smith, que fue quien a las 8: 35 p.m. inició con "Color Esperanza" la gran noche de boleros y el cantante Alejandro Lagrotta, que le precedieron. También con el guitarrista panameño Jesús.
Casi al final de su concierto, Dyango cantó "La Puerta" y "La Mentira", acompañado de Walter Smith, de quien dijo que tenía "dedos mágicos".
De Alejandro Lagrotta comentó que estando en el camerino y observándolo, se veía a sí mismo a los 20 años, lleno de ilusión, "pensé que quizás en un futuro ese nene, porque es un nene, podría ser una estrella mundial".
El público premió con un aplauso cerrado ese comentario. Lo interrumpía con ovaciones hurras, frases cariñosas y peticiones de canciones.
Celulares tomándole fotos abundaron, al igual que suspiros de las damas. No dejó de haber parejas que aprovechaban la calidez del momento y ensoñación colectiva para besarse. Cuando él cantaba "Soy y por siempre seré el que más te ha querido", una mujer del público le gritó "yo, la que más te ha querido a ti".
Dijo que el bolero ha sido una constante en su vida. "A veces digo que yo he cantado tantos boleros, más que Lucho Gatica, que ya es una barbaridad".
Del tango expresó que él es uno de los pocos que no siendo argentino ha calado en el grupo de los tradicionales tangueros. Y cantó "Porque soy amor de tango". Más tarde lo bailó.
Quince para las once de la noche, dejó el escenario acompañado de los incesantes aplausos colectivos y el coro de un público que pedía: "¡otra, otra!"
Volvió al escenario, esta vez con un violín, en cuya ejecución demostró maestría, para luego regalarle al público sediento de amor "Quiero beber una copa de brandy", y cerrar con su "Corazón mágico".
Su actuación confirmó su afirmación anterior de que la música romántica no está de capa caída. Música que él empezó cantando hace cuarenta años "con pantalón corto" y melena larga, como su hijo Luján que lo acompañó como sonidista en su concierto en Panamá, donde dejó "Alma, corazón y vida".
Embriagante romanticismo
Con boleros y tangos el cantante español entregó a la audiencia lo mejor de su voz e interpretaciones.