Variedades

Emilio muestra el porqué ha llegado tan alto


Especial desde Los Ángeles
PARA contar la verdad, ya habíamos perdido las esperanzas de entrevistar a Emilio Estévez cuando lo nominaron con el León de Oro del Festival de cine en Venecia por la película "Bobby". Tenía la agenda completamente desbordada y el publicista de Weinstein Company no podía prometernos nada.
No teníamos las mínimas posibilidades de entrevistarlo en plena gloria, hasta que el timbre del teléfono nos sorprendió con el improvisto mensaje: "Tenemos a Emilio Estévez, ahora mismo, ya. ¿Lo quieres?". No había tiempo que perder. Grabadora en mano y a las corridas, lo entrevistamos en exclusiva, en pleno éxito.
No lo suficiente como para una entrevista. Entiendo bien el español, pero lo hablo más o menos. Tengo familia en el norte de España, en Burgos. Y una tía vive en Madrid. Incluso, conservé mi verdadero apellido porque me pareció importante aprovechar la herencia latina.
Tendrás que preguntarle a él (se ríe). Nunca lo llamamos Carlos. Siempre fue Charlie para nosotros. Y Carlos Sheen, tampoco suena bien.
Era 1958, en Nueva York. Y mi padre se veía más irlandés que español.
- No. Antes yo había trabajado en "Ghandi", como "stand-in" (parándose en el lugar de un actor, para preparar las luces y probar cámaras). En "Apocalipsis Now" aparezco como extra. Tenía una línea de diálogo, pero la cortaron en la película y nunca se vio.
Mi hijo más joven, Taylor, estuvo en una película que yo había dirigido "Rated X" (2000). Interpretó mi personaje cuando era más chico. Fue la única vez que actuó y no tiene ningún interés en la actuación. Tampoco mi hija Paloma.
Estévez en el espectáculo?
No lo creo. Son muy jóvenes y todo puede cambiar, pero hasta ahora ninguno de los dos tiene interés.
No, no por ahora, pero ya los voy a aconsejar mejor, porque mi hija es muy buena en música. Tiene mucho talento. Estuvo estudiando en Hawai por bastante tiempo y ahora que volvió dejó de tocar y yo insisto que se reconecte.
¿Cuándo éramos chicos? (Se ríe). Filmábamos películas en la parte de atrás de casa. Eran muy orgánicas, muy tontas, sin ningún diálogo. (No puede parar de reír). Siempre había alguien que moría o le disparaba al otro, eran muy tontas.
Sí. Tenemos algunas que están intactas, pero muchas desaparecieron. Espero que no caigan en las manos equivocadas.
Por supuesto, cada día. Cada día (riéndose). Tampoco me había ido por decisión propia.
Es bastante diferente. ¿No te parece? Oliver mostró la teoría de conspiración que me parece más correcta. Él inventó el género. Me acuerdo de otra película con Burt Lancaster, "Executive Action".
Por supuesto. Ganar el Oscar es el deseo de todo actor, guionista y director. Es la validación absoluta. Pero también es una maldición. ¿No lo crees? El Oscar tiene un aura de maldición.
La película habla por sí misma, sobre una época donde teníamos líderes y los políticos no tenían miedo de decir lo que pensaban. Ahora todo se relaciona con grupos de enfoque. En el cine, como en la política. Es por eso que se filman tan malas películas y hay tan malos políticos. Se perdió la originalidad.
En verdad tenía 6 años. Y me acuerdo que estaba en la casa de mi madre, en Ohio. Había visto la noticia en televisión y recuerdo que fui a despertar a papá, sacudiéndolo para contarle la noticia. También supe la importancia de aquel momento.
Yo siempre admiré las películas del estilo catástrofe como "Infierno en la Torre" y "Aventura del Poseidón". Son las películas con las que crecí. Con ese estilo de cine aprendí la fórmula de mezclar la historia de personas comunes con una situación extraordinaria, entre la vida y la muerte. En la primera hora siempre desarrollaban la personalidad de los personajes, siempre tenías la oportunidad de saber quiénes eran estas personas, para conocer bien sus debilidades.


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257931
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América