Pareciera ser que “la empresa privada no cree en la cultura” y este desinterés es en parte falta de costumbre, ya que los empresarios no han comprendido todavía los beneficios que adquiere la empresa cuando apoya la cultura, como lo son una mejor imagen y un mayor respeto a los ojos de la comunidad.
Coincidieron en el planteamiento anterior la presidenta de la Cámara Panameña del Libro, Priscilla Delgado y la directora del Departamento de Letras del Instituto Nacional de Cultura, INAC, y también escritora y docente universitaria Emma Gómez de Blanco.
Delgado se lamentó de la apatía de “un porcentaje significativo que tiene gran cantidad de recursos y no se manifiesta” y mencionó un ejemplo que no deja dudas respecto a la mentalidad de algunos altos ejecutivos empresariales, en este caso un jefe de mercadeo quien “dijo que no cogía un libro ni aunque le pagaran”.
La Prof. Gómez de Blanco dijo que a través de la cultura hay una imagen de profundidad y de seriedad y hasta quienes no se están involucrando como se espera en este esfuerzo por dejar otra vez en alto el nombre de Panamá con la II Feria Internacional del Libro se están beneficiando, porque al promover la cultura de la lectura en nuestro medio recibirán un ser humano más profundo, más culto y más completo.
Adicionalmente, aludió a que la ley panameña estipula que las empresas deben dar una parte de sus ganancias en apoyo de la cultura. Pero, dijo que lastimosamente ni siquiera el hecho de que este tipo de aportes son deducibles de los impuestos las mueve a cumplir con esta disposición. Sólo una minoría se manifiesta.