Nilena Marín (motivamerica@gmail.com / Instagram: @motivamerica)
Todo ser humano, desde tiempos antiguos, siempre está en busca de paz, con el fin de vivir momentos llenos de tranquilidad, de suavidad y de silencio. Entrar en un mundo donde nada moleste, nada estrese y que sobre todas las cosas no exista ruido ni personas que dañen su tiempo de relajación. Eso, para muchos es la "paz". Cada quien la ve como la sienta mejor. Cada uno vive su paz de manera diferente, donde comprende que haciendo tal cosa, le dé paz. Podría ser una escapada a la playa, un pasatiempo como pintar, escribir, leer, diseñar, observar la naturaleza, jugar algún deporte o tocar algún instrumento; sea cual sea tu paz, todo es válido porque son momentos únicos y tuyos donde no existen perturbaciones.
Tomemos conciencia sobre nuestros actos y dediquemos un lapso de tiempo para convivir con nuestra paz. ¡Todos la merecemos! Quien no cree merecerla está completamente equivocado. Venimos a este mundo para ser felices no para pasarnos todo el día estresados en nuestro trabajo, pensando en problemas o simplemente ser un total amargado.
Nuestra paz siempre está dispuesta a esperarnos. A que saquemos un tiempo de nuestra apretada agenda para envolvernos en su mágica cápsula, para vivir instantes que solo son nuestros, que son netamente íntimos, que llenan nuestro día de calma y lo más especial, sacarnos una verdadera sonrisa que proviene de lo más profundo de nuestro ser.
Además de vivir momentos de paz, les comento que la paz está en nosotros mismos, dentro de cada uno, en como vemos la vida y sobre todo como tomamos las cosas de los demás. Muchas veces decimos frases como "llego a casa en busca de paz y mi mujer es la primera que me la quita", o puede ser en el ámbito laboral: "me despierto con paz, pero al llegar a mi oficina, me roban toda mi calma".
La paz también es "ACTITUD". Sí, no voy a decirles que en nuestros días no aparecerán personas tóxicas con ganas de robarnos nuestra paciencia pero todo, absolutamente todo, está en nosotros, en respirar profundamente, en meditar antes de hablar o contestar y en ser personas pacíficas y con templanza.
Como dice un gran amigo: "Toma las cosas de quien venga". Esa frase se me ha grabado en mi mente y quiero decirles que, es totalmente cierta. Nos estresamos tanto por cosas que nos dicen los demás y no examinamos con atención al emisor del mensaje.
Recuerden que para dar críticas constructivas o algún comentario debemos dar el ejemplo. Porque simplemente lo que nos define son nuestras acciones y no nuestras palabras. Así que de ahora en adelante, al encontrarte a una persona negativa y comience a derramarte sus líquidos tóxicos, reflexiona antes de hablar, observa bien al emisor y simplemente no dejes que robe tu paz. No le des el gusto de darle uno de tus grandes tesoros, que es tu paz. Es más, comprende que esa persona debe estar pasando por momentos difíciles y su mundo debe estar completamente gris y sin salidas.
Podemos notar que existen diferentes tipos de paz. Tenemos la de realizar alguna actividad que nos regale tranquilidad y la paz consistente que debemos guardar dentro de nosotros para confrontar diferentes escenarios cotidianos y así, poder tener un control mental en todas las diferentes áreas de nuestra vida.
Ser personas de paz, convertirnos en seres llenos de luz es un gran aporte que podemos brindarle a nuestro mundo. Tener momentos nuestros y llegar a tener una inteligencia emocional son las claves para mantener una mente equilibrada y a la vez, que está en completa evolución para vivir de manera relajada y con buena salud mental.
Uno de mis lemas es "decide ser feliz". Vivamos en paz y alegría. Nuestra misión es ser seres llenos de buenas vibras, de cosas positivas y de mucho amor para compartirlo con los demás.