¿Pero es posible un reloj que no adelante ni atrase en absoluto durante ese lapso?
Los científicos creen que sí. Y explican que la nueva tecnología se basa en la oscilación de átomos sometidos a muy bajas temperaturas, captados por rayos láser veloces que cuentan cada tic tac.
Geddes & Grosset, muy versados en la materia, en su obra El Lenguaje del Cuerpo, son pródigos en datitos acerca de la manera en que los seres humanos nos expresamos por medio de los gestos corporales.
Palmeo o caricias en la cabeza: autofelicitación. Rascarse, confusión, aturdimiento o perplejidad. Las sacudidas bruscas, desafío, agresividad o un una aproximación sexual.
Los ojos: indican placer, diversión, enojo, amor, miedo. Mirar fijamente, una actitud dominante o autoritaria.
Hacer muecas con la boca indica disgusto.
Si quien escucha agacha la cabeza, emite señales negativas acerca de lo que comenta quien habla.
Brazos: Cruzados o la mano en la cadera, indican enojo o vanidad.
Manos: Frotarlas, frío extremo, placer o anticipación.
Puños: Elevarlos con la palma hacia adentro indica agresión o intimidación y hacia fuera poder, victoria o celebración.
Dedos: Elevar uno indica aceptación, perfección o que algo puede comenzar, girar uno, indica que hay algo que va mal