Variedades

En contacto con mis sentimientos


El Panamá América

Decíamos en el artículo principal de esta página que John Powell en "Amor Incondicional", enfoca en todas las dimensiones del amor auténtico.
La verdad sobre el amor, dice John Powell, es que este es, de hecho, una satisfacción profunda, pero también conlleva un reto monumental. El amor inmediatamente me enfrenta al reto de romper con la fijación que tengo conmigo. Me arrastra de mi infantil ego a un desprendimiento, a una "donación", a una plena entrega o dedicación a una causa o a una persona a la cual he escogido libremente para amar.
El amor demanda que yo aprenda, entre otras cosas, a enfocar mi atención en las necesidades de aquéllos/as a quienes amo (padre, madre, hermano/as, hijos/as, amigos, pareja, etc.). Y he aquí que llama la atención sobre un punto que pasa desapercibido en este mundo a menudo: el don de escuchar. Insta a ser un interlocutor sensible. Y también dice que hay muchos casos en que el amor exige que la persona posponga sus gratificaciones para llenar las necesidades de sus seres queridos y ¿qué mejor ejemplo que el de las madres?
La clase de comunicación que alimenta al amor requiere que yo entre en contacto con mis más íntimos sentimientos y mis más profundos pensamientos, y que los comparta en una apertura plena. Ciertamente, dice Powell, el amor hace vulnerable a las personas, pero hay que quitar todo escudo o barrera que impida una comunicación completa entre las personas, sino, todo es una falacia. Y, el amor auténtico echa por tierra todas estas murallas o barreras protectoras que la gente construye a su alrededor producto de la inseguridad individual y el temor a salir heridos.
Cuando se ama hay 100 por ciento de entrega, no se claudica tan fácilmente, hay compromiso, hay una responsabilidad compartida pues se piensa en función del "nosotros", y satisfacer el "yo" no es el fin último. De hecho el amor incondicional es un acto de madurez.

LA MAYOR CONQUISTA ES EL AMOR
La proclamación del amor como la meta más digna de ser alcanzada por los seres humanos es necesario en un mundo que cada día se automatiza más y en donde sentir amor y expresarlo es visto por muchas personas como sinónimo de debilidad, de dependencia, de romanticismo extemporáneo. Porque tener, acumular, desentenderse de los otros, triunfar, ser famosos, ser reconocidos, ser los primeros, tientan a todos a jugar el juego del materialismo y el narcisismo. Entonces, quienes expresan sinceramente, abiertamente sus sentimientos son juguetes de las circunstancias. No encajan en el sistema. La consigna es, entonces, erróneamente, "no seas transparente".
Qué equivocados están quienes no dejan que la calidez del amor, de la solidaridad, justicia, paz y tolerancia tengan cabida en su vida, porque compiten para ver qué tan rápido se degradan como seres humanos y limitan el desarrollo de los demás en un egoísmo malsano que les carcome el alma y les impide crecer espiritualmente y en todos los planos.
Es lamentable que la sociedad actual camine con una venda en los ojos sólo porque el "yo" niega al "nosotros" y se priva del placer que se deriva de saberse parte de un grupo interdependiente de seres humanos que está en capacidad de ayudarse a lograr bienestar. En estas notas de reflexión, les invito a recordar que el camino puede estar plagado de espinas, pero siempre hay rosas que pueden cortarse y el amor (cuyo perfume puede esparcirse como aroma que redime), que es la mayor conquista que tiene pendiente la humanidad para asemejarse a Jesús y a nuestro Padre Supremo y Hacedor, está como una flor en el alba, lista para ser besada por los tibios rayos del sol matinal luego de que el rocío la lavó y refrescó en la noche que parecía eterna pero cedió el paso a la luz del astro rey.

 

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55815
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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