Una veintena de intelectuales, entre ellos el escritor Mario Vargas Llosa, firmaron un manifiesto en el que se pide la modificación o esclarecimiento de la Constitución española para garantizar la preservación del castellano como lengua común en España. Fernando Savater defendió que son los ciudadanos quienes tienen derechos linguísticos, y no los territorios o las propias lenguas.