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En defensa del guaraní

Organizaciones sociales y culturales solicitaron que el guaraní se convierta en la tercera lengua oficial.


Si bien la solicitud aún no ha tenido mucho eco, la campaña va cobrando fuerza en el Paraguay, donde el guaraní es lengua oficial desde 1992 y en su propio seno se debate la naturaleza de la identidad nacional.
Se estima que un 95% de los paraguayos habla y entiende guaraní, y lo hablan en una curiosa mezcla con el castellano que se conoce como "yo-pará".
El presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos, lo impuso en los discursos oficiales, forzando a otros políticos a tomar clases para mejorar su dominio del idioma nativo.
Los datos del último censo indican que un 27% habla únicamente el guaraní y que solo un 5% utiliza el castellano como primera lengua. Incluso esta pequeña minoría tiene nociones del guaraní, idioma que está embebido en la cultura nacional.
Uno de los más fervientes defensores de la lengua vernácula es el diplomático y abogado Oscar Llanes, director del Tribunal de Sentencias del Mercosur y catedrático universitario:
"El Paraguay como un estado colonizado, como un estado que fue fracturado en su origen, lucha por mantener su identidad. La esencia del pueblo paraguayo es el guaraní. Es su propia existencia y su perennidad como Estado".
"Por eso después de 200 años de vida independiente, en 1992, hicimos del guaraní un idioma oficial del Estado paraguayo".
El guaraní es enseñado en las escuelas desde la primaria y forma parte del currículo de algunas carreras universitarias. Además, como explicó Llanes a la BBC, en el poder judicial ciertos juicios se hacen en ambos idiomas.
A pesar de la presencia del guaraní en la vida diaria del Paraguay, sigue habiendo personas que conciben el guaraní como característico de un estrato social bajo y aún hoy, en la región del Río de la Plata, persiste el término "guarango", (guaraní-parlante) como un sinónimo de vulgar o maleducado.
Lo que más cuesta es convencer a algunos padres del valor del guaraní.
Esta actitud ayuda a crear cierta resistencia al aprendizaje del guaraní, así como el gran abismo entre el guaraní académico y el que se habla en las calles y las batallas entre los especialistas que han tenido que desarrollar una gramática y una ortografía para preservarlo.
Los jóvenes urbanos, que no tienen familiaridad con el guaraní, no ven la necesidad de aprenderlo, al mismo tiempo que las exigencias del mundo moderno hacen que idiomas como el inglés o el portugués adquieran mayor utilidad práctica.
Así lo explicó a la BBC la profesora Licha Núñez, docente del Taller de Expresión Infantil y Juvenil de Asunción: "Cuesta motivar a los jóvenes para que se interesen en el guaraní. Aquí lo hacemos por medio de juegos, el teatro y la plástica. Sin embargo, lo que más cuesta es convencer a algunos padres del valor del guaraní".
"Anteriormente, se prohibía que la gente hablase guaraní en la casa, pero ahora las cosas cambiaron", dijo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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