Es una jirafa llamada "Thorn" y nació bajo el signo de Acuario. No vio la luz en la sabana africana, como era de esperar, sino que lo hizo en el zoológico de Edimburgo, con temperaturas bajo cero. Esta fue la causa por la cual sólo pudo ser mostrada al público cuando la temperatura variara. Pero no el único animal que tuvo que esperar el cambio de clima. Igual le pasó a "Kei", un rinoceronte blanco nacido tres meses antes y que pesara al nacer 42 kilos.
El zoológico de Edimburgo forma parte de the Royal Society of Scotland y centraliza su atención en animales salvajes y en peligro de extinción y de los cuales cuenta con más de mil animales. Incluyendo tigres de Siberia, rinocerontes, jirafas, hipopótamos, gorilas, pandas y ranas venenosas. El zoológico también presta atención a la educación y al conocimiento en torno a los animales y por parte del público. Su fama, dentro y fuera del Reino Unido es tal, que una donante anónima legó casi dos millones de euros, como contribución a las labores de la institución.
David Waugh, de the Royal Zoological Society of Scotland, menciona que este legado es de importancia vital para salvaguardar el futuro del zoológico: "El dinero nos va a permitir crear algunas atracciones realmente interesantes y a afrontar el siglo XX1 con renovados bríos y confianza"!
Fuente. LPS (Liz Clark)