Como buenos hortelanos hay que sembrar buena semilla en un terreno fértil, regarla cotidianamente con cada acción que ayudará a que germine y dé dulces frutos.
En el tiempo espacio que nos toca vivir ilimitadas son las oportunidades de crecer, aprender, ayudar, reír, reflexionar, soñar.
He aquí unas cuantas sugerencias para dar la bienvenida al 2006 y que la cosecha sea fructífera.
En materia de finanzas, recuerde que lo que hoy malgasta mañana lo puede necesitar. Festeje con moderación, tenga presente que el licor es un enemigo que usa antifaz de amigo. La alegría que proporciona es pasajera, pero si se abusa de él nubla el entendimiento, da cabida a las bajas pasiones, donde la violencia y el libertinaje sexual ocupan un lugar importante a la hora de buscar la raíz de muchos problemas, dolores de cabeza, enfermedades y luto.
Si va a celebrar fuera de su casa, asegure puertas, ventanas, desconecte aparatos electrodomésticos y también las luces y extensiones eléctricas del arbolito de Navidad y otros adornos. En general revise los enchufes, para asegurarse que no hay posibilidad de sobrecalentamiento o un corto circuito.
Nada de dejar comida horneándose o en la estufa e irse a comprar algo a la tiendita, a conversar con la vecina, a hacerse el blower o a ver la telenovela. Podría ocurrir una desgracia.
Si conduce, evite tomar bebidas alcohólicas y esté alerta porque hay mucha gente irresponsable tras el timón.
Sea un conductor serio y tolerante, evite accidentes y luto.
Coma con moderación, después vienen los problemas con el estómago y las ausencias laborales por esta causa.
Año nuevo es sinónimo de renovación, de oportunidades, de retos.
Limpie su hogar, mente y corazón.
Olvide los agravios.
Deje a un lado el resentimiento.
Aprenda a perdonar.
Organícese, haga un cronograma de metas y propósitos.
Sea agradecido con Dios, su familia, sus amigos, con todos. Cada día tocan a la puerta de nuestra vida directa o indirectamente numerosas personas. A veces ni siquiera nos damos cuenta de ello. Muchas jamás las conoceremos, pero de alguna manera hacen más llevadera nuestra existencia. Una las palmas de las manos en una oración que salga de lo más profundo de su corazón y pida paz y prosperidad para todo el mundo, familiares, amigos, conocidos y desconocidos.
Para el Año Nuevo vista el ropaje de esperanza, justicia, armonía y esperanza. Recuerde que en el tren de la vida somos pasajeros, pero también timoneles, podemos dar un viraje y cambiar nuestro destino y el de los demás. Que sea para bien colectivo.