LO religioso se funde con lo pagano en unas fiestas cada vez más extendidas. Desde sus lugares más tradicionales y genuinos, como Belén, el espíritu navideño se ha regado por todo el mundo hasta impregnar, incluso, a países con escasa tradición, como la milenaria China, o en otros donde estuvo prohibida, como Cuba.
En Belén, situada unos seis kilómetros al sur de Jerusalén, tiene lugar la más emotiva misa del Gallo del mundo en la noche del 24 de diciembre.
Y a miles de kilómetros, en Laponia (Finlandia), se alza la mitología paralela navideña, la pagana de Papá Noel, imagen que millones de ciudadanos del mundo entero ha ido incorporando a sus costumbres.
En Laponia se celebra probablemente la Navidad más triste. Las familias se reúnen y a la luz de antorchas acuden a los cementerios para honrar a los que se fueron para siempre.