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En este día la Iglesia conmemora la pasión y muerte de Jesús

La tarde del Viernes Santo nos presenta el drama de la muerte de Cristo en el Calvario, dejando la cruz erguida sobre el mundo como un signo de salvación y de esperanza. Según una antigua tradición, la Iglesia no celebra los sacramentos durante este día y el altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros, sin manteles.


El Ayuno y abstinencia son algunas de las penitencias que realizan los creyentes, ambas se incluyen en el Código de Derecho Canónico, ahí se establece que los días de guardar ayuno y abstinencia deben ser el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
La primera parte es la Liturgia de la Palabra, se lee la Pasión del Señor según el Evangelio de San Juan. La segunda parte es la Adoración de la Cruz: el leño del Calvario no es sólo un suplicio, sino sobre todo la cruz exaltada. El sacerdote y los fieles van a postrarse sucesivamente delante del crucifijo en señal de adoración de Cristo, triunfante sobre la Cruz.
El Vía Crucis, pretende reavivar en la mente y en el corazón de todos los cristianos los momentos de la entrega de Cristo por nuestra Redención, asegura el Padre Angel Acuña de la Parroquia Santa Rita de Cassia, que este día debemos propiciar y practicar actitudes íntimas y cordiales de arrepentimiento y hacerlo de corazón, con confianza, con gratitud, generosidad, e incluso debemos identificarnos con la obra de Cristo.
El Vía Crucis es una devoción propagada por los franciscanos a partir del siglo XV y XVI; la misma consiste en recorrer las llamadas estaciones del camino que va del palacio de Pilato al Calvario, deteniéndose a meditar y a rezar en cada una de las estaciones.
Este día es de completo recogimiento, pero no hablamos únicamente de abstenerse de comer carne o de beber licor, sino de vivir un verdadero y significativo momento de paz y arrepentimiento de corazón, porque Jesús, que es Dios sobre la tierra, aquel día derramó su sangre para el perdón de nuestros pecados. Si su amor fue tan grande para dar la vida por nosotros, no debe resultarnos muy difícil desprendernos por ese día de algo que consideremos de mucho valor, puede ser ayunar, no escuchar música y hasta dejar de ver televisión. Vivamos la Pasión de nuestro Señor de manera sana y no veamos esta semana como unos días libres para descansar. Tomen un poco de tiempo para meditar acerca de lo sucedido aquel día y dar una muestra exterior de nuestro sacrificio.
Aunque hasta entonces el Vaticano no se pronunciaba ni en pro ni en contra del fenómeno, Neumann sangraba profusamente los viernes santos y aseguraba ver a Jesucristo en una montaña.


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81801
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América