Festejar la heterogeneidad es de rigor en momentos en que el mundo enfrenta uno de los mayores retos: aglutinar esfuerzos para salvarlo de la hecatombre producto de la negligencia del “Homo sapiens” y de su falta de compromiso con la especie.
Precisamente, el Museo del Canal Interoceánico de Panamá exhibe una interesante exposición, de altares de muertos, que habla de creencias, de cómo se preservan las tradiciones, cómo la identidad se afianza y la alienación cultural no tiene espacio, lo cual es saludable; claro, sin llevarlo a los extremos y caer en la xenofobia.
El caso de México con su "Fiesta de los Muertos" es el vivo ejemplo de la herencia cultural que aglutina.
Familia, comunidad, nación, todos centran su atención en hacer de esta tradición cada año (el 12 de noviembre) algo memorable y no escatiman recursos, tiempo, materiales (alfeñique, madera, barro, yeso...), ni ideas con tal de lucirse y festejar a sus muertos, que creen, están en otro plano, pero igual siguen compartiendo con los vivos.
Un altar de siete niveles se exhibe en el Museo del Canal Interoceánico de Panamá.
La iniciativa fue de la Asociación Cultural México y cuenta con el apoyo de la Embajada de México y el MAC. El día de la inauguración se brindó a los visitantes pan de muerto y chocolate.
¿Qué verán? Velas, mucha iluminación.
Cada cosa que hay en cada nivel tiene su razón de ser. Por ejemplo, en el primer nivel, una toalla, jabón y otros artículos de aseo, “para por si el muerto quiere bañarse”, así como la Virgen o los Santos de los que él era devoto.
En el segundo nivel hay agua, que se considera sinónimo de energía, habla del ciclo de la vida, implica pureza de las almas y es para que el muerto sacie su sed; también maíz, para las ofrendas, sal (purificación) un esqueleto (recuerda que la muerte es realidad y destino) cal en la entrada principal, para que el esqueleto no se corrompa y frutas.
Para los niños se les colocan dulces, golosinas y juguetes.
En la "Fiesta de los Muertos" hay altares por todas partes: La gente en los cementerios no llora, escucha música, come y festeja con sus muertos.