PRINCIPAL invitado de todas las celebraciones, el alcohol está enfermando y matando a la gente en Panamá. Igual que en otras latitudes.
Cada día más gente de casi todas las edades bebe más. Tanto hombres como mujeres.
Urge cambiar la concepción de la enfermedad, según acordaron los expertos de la Conferencia sobre políticas de alcohol en 2005.
La información anterior nos la proveyó la Dra. Juana Herrera, experta en adicción.
No es de sorprenderse, ya que en nuestro país "todo se celebra con alcohol. Acompañan la carne asada con una cerveza bien fría, la graduación, también, que si salieron bien en los exámenes, ¡hay que celebrar! Otra vez el alcohol es el invitado especial. Que si es viernes cultural, hay que ir a la discoteca a bailar y beberse unos tragos".
Así lo planteó la especialista, quien dice que muchos padres de familia tienen parte de la culpa de este problema, ya que permiten que les den licor a sus hijos. O ellos mismos se lo dan desde pequeños o en la adolescencia "para que se hagan hombres" o "antes de que se lo vaya a dar otro y lo emborrache yo le voy a enseñar a beber".
Pero, destaca la Dra. Herrera, que también el alcohol hay que asociarlo con conflictos, riñas, accidentes de tránsito, enfermedad y problemas en el hogar (con la pareja, los hijos, hasta violencia intrafamiliar).
Se afecta la productividad, puesto que quien sufre de alcoholismo con frecuencia se ausenta de su puesto laboral o anda distraido, aletargado, su memoria se deteriora al igual que su capacidad de concentración y sus reflejos son lentos. Aparte de que anda muy sensible o irrascible, lo que afecta sus relaciones interpersonales.
Bajo los efectos del alcohol el individuo no es consciente de lo que hace y pierde control de sí mismo. Éste afecta su concentración, autoestima, lo lleva a sufrir otras enfermedades colaterales como cirrosis hepática, puede conducirlo a la violencia intrafamiliar, a la depresión y a consumir otras drogas.. hasta a suicidarse.
La especialista en salud mental y adicción dice que la gente se equivoca cuando recurre al alcohol como escape o solución al estrés, sus problemas, sus vacíos.
Explica que las personas piensan que el alcohol es un estimulante. Sólo lo es en la primera fase. Pero, hay otras fases. Luego el enfermo está calladito y sufre otros cambios, se puede deprimir, puede llegar a tener conductas de las que no se percata y donde hace el ridículo, aunque al día siguiente no recuerde esos eventos vergonzosos.
Valga decir también que los mismos "amigos" que le celebran las ocurrencias al alcohólico lo abandonan después y lo estigmatizan.
La Dra. aconseja preguntarse si realmente yo voy a un lugar y tomo sólo la cantidad de alcohol que me propongo.
Hay que revisar los antecedentes familiares, no vaya a ser que la persona sea de una de estas que se va de copa en copa y aunque no queda en el suelo siendo motivo de risas o lástima, porque está en la etapa del mono o del cerdo, su organismo le pasa con el tiempo la factura.
Pudiera padecerse enfermedad adictiva si hay celos enfermizos, pérdida de memoria, inestabilidad anímica. Igualmente, si hay insatisfacción sexual y bajo desempeño sexual, porque, dice la Dra. Herrera que "el del hombre que después del coito disfruta de un cigarrillo es un cliché que nos han vendido en las películas. Si estuviera satisfecho no lo necesitaría. Se quedaría dormido abrazado a su pareja".
Aunque no todos los que consumen alcohol son alcohólicos, hay una delgada línea entre los que lo son y los que no y si se tiene el antecedente familiar de alcoholismo, sin darse cuenta se puede caer en la adicción. La predisposición es cuatro veces mayor.
Si la forma de beber está haciendo que una persona llegue tarde a su trabajo, se ausente, tenga bajo rendimiento, discuta y maltrate a su pareja o a otros familiares, esto debe llamarla a la reflexión. Y debe buscar ayuda.
La predisposición, alimentación, contextura de la persona son determinantes del efecto del alcohol en cada persona.
Para concluir, otro aspecto que resaltó la Dra. Herrera es que el alcohol y el tabaco son las drogas de inicio y pudieran ser la antesala de adicción a otras drogas.
Cada vez más mujeres sufren de alcoholismo. Y más gente joven. En Panamá empiezan a beber alcohol a los 12-13 años. Hasta niños menores se ha visto que beben alcohol. Es una droga legal.
Beber se asocia con estatus y con estar en la onda.
La disponibilidad del alcohol es un factor que favorece esta adicción.
En Panam el alcohol tiene paso expedito
La misma sociedad, que censura el alcoholismo, lo promueve casi desde la infancia.