Variedades

¿En Panamá hablamos más inglés del que parece?


Desde que las insignias se llaman "pins"; los homosexuales,"gays"; las comidas frías, "lunchs", y los repartos de cine, "castings", Panamá ya no es la misma.
Al menos así lo asegura un correo electrónico (o debiéramos decir "e-mail") que ha empezado a circular por la Internet y que hoy reproducimos para compartirlo con nuestros lectores, por considerarlo interesante en momentos en que se discute el proyecto de Ley por el cual se establece el uso del inglés como idioma comercial en la República de Panamá. Según el mensaje, "durante muchos años, los panameños estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que es todavía peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos.
Los niños leían pasquines en vez de "comics", los jóvenes hacían fiestas en vez de "parties", los estudiantes y gremialistas pegaban "posters" creyendo que eran pancartas, los empresarios hacían negocios en vez de "business", las secretarias usaban medias en vez de "panties", y los obreros, tan ordinarios, sacaban el almuerzo al mediodía en vez del "tupper-ware".
"En la escuela hacíamos "aerobics" muchas veces, pero en nuestra ignorancia, creíamos que era gimnasia. Afortunadamente, todo esto ya ha cambiado. Hoy, Panamá es un país moderno, y a los panameños se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy importante... No es lo mismo decir "bacon" que tocino -aunque tenga igual contenido de grasa-, ni vestíbulo que "hall". Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor presencia.
Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente alguien mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los panameños estamos ya completamente modernizados. Es más, creemos que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países toman sólo del inglés las palabras que no tienen - bien, porque sus idiomas son pobres, cosa que no es nuestro caso; o bien, porque pertenecen a lenguajes de reciente creación, como el de la economía o el de la informática-, nosotros, más generosos, hemos ido más allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.
Así, ahora, por ejemplo, ya no decimos galletas, sino "cookies", que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino "feelings", que es mucho más elegante, ya nada es bonito o "sólido", sino "pretty". Y de la misma manera, sacamos "tickets", compramos "compacts", usamos "kleenex", comemos "sandwichs", vamos al "pub", hacemos "footing" (nada de estar caminando así nomás) y, los domingos, cuando salimos al campo -que algunos, los más modernos, llaman "country"- y en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos "camping". Y todo ello ya digo, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia.
Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante.
Los panameños ya no usan calzoncillos, sino "slips", lo que permite marcar bulto con más soltura que a nuestros padres; y cuando uno se afeita, a
continuación se echa "after shave", que deja la cara mucho más suave y fresca que el tónico que usaba mi abuelo.
En Panamá la gente ya no corre; " jogging"; ya no estudia, hace "masters"; ya no estaciona; utiliza el "parking". En la oficina, el jefe ya no es el jefe; es el "boss" o el "chief ", y está siempre en "meetings" o los "brain storms" con la "public-relations" o con el "staff" del departamento o va a hacer "business" junto con su secretaria, o mejor, "assistant". En su maletín de mano, al revés que los de antes, que lo llevaban repleto de papeles, lleva tan sólo un teléfono, una "personal computer", un "fax-modem" y un "beeper" no lleva una agenda de papel sino un "Palm", por si acaso. La secretaria tampoco le va a la zaga. Aunque seguramente es de Calidonia, hace "mailing" y "trainings" y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer "aerobics". Allí se encuentra con todas las de la "jet", que vienen de hacerse "liftings", y con algún "top-model" amante del "body-fitness" y del "yogurt light", y cuando acuden a un "cocktail" toman "bitter" y "roast-beef", que, aunque parezca lo mismo, es mucho más digestivo y engorda menos que la carne.
En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta, como antes. Ahora hacen "interviews" y presentan "magazines", en lugar de los programas de revistas que dan mucha más presencia aunque aparezcan siempre los mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho "O.K." y se mueve todo el rato, al "magazine" se le llama "show", que es distinto a espectáculo, y si éste es un "show porno", es decir, tiene carne, se le adjetiva de "reality" para quitarle la cosa podrida que tiene en castellano.
En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino "spots", que, aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de canal o hacer "zapping". El mercado ahora es el "market"; el autoservicio, el "self-service"; el escalafón, el "ranking"; la carne, "steak"; y el gerente, el "manager".
Y desde hace algún tiempo, los importantes también son "vips"; los auriculares "walk-man"; los puestos de venta "stands"; los ejecutivos, "yuppies"; las niñeras "baby-sitters", y los derechos de autor, "royalties".
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, sólo nos queda ya decir siesta (la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor nuestro) con acento americano.


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87491
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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